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Tener un hogar

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El derecho a la vivienda se recoge en la Constitución española y el Estatuto de Autonomía catalán. En Cataluña, sin embargo, 37.000 personas tienen graves problemas de alojamiento. La ausencia de una vivienda digna y estable afecta la salud y menoscaba el derecho al trabajo y a la educación.

El posicionamiento de Arrels

La vivienda es un derecho básico al que todas las personas deberían poder acceder porque no se trata de un lujo sino de una necesidad básica. Disponer de una vivienda adecuada y económicamente accesible es clave para las personas que han vivido en la calle y que empiezan a transformar su situación. Para Arrels, el punto de partida es la vivienda y la condición necesaria para solucionar el resto de problemáticas.

¿Qué significa tener un hogar?

Tener un hogar no es sólo tener un techo; significa mejorar la salud física y mental, recuperar la relación con el entorno y aprender a gestionar el tiempo y los ingresos. Arrels sostiene el criterio de la plataforma europea Feantsa y habla preferentemente de 'sin hogar' para poner énfasis en el aspecto vivencial, familiar y cultural. Una persona sin hogar es aquella que ha perdido algo más que un espacio para vivir, porque se ha quedado sin recursos y apoyo social.

El contexto...

En Barcelona, unas 3.000 personas no tienen hogar

Más de 900 duermen directamente en la calle.
1.500 lo hacen a recursos públicos y privados de la ciudad.
600 en asentamientos irregulares.

Desde 2007 ha habido cerca de 400.000 desahucios en España

80.000 desahucios en Cataluña.
En España hay 3,3 millones de pisos vacíos.
Tener un hogar

Y Arrels, ¿qué hace para ofrecer alojamiento?

El primer techo después de la calle

Cuando una persona en la calle expresa la voluntad de dormir bajo un techo se busca la manera de conseguirlo. A veces se paga una habitación en una pensión, otras se hace una derivación a un albergue o se ofrece una plaza de emergencia en los recursos específicos de Arrels para personas derivadas por el equipo de calle.

Un techo de emergencia

Arrels cuenta con 4 plazas destinadas a personas que viven en la calle y que están en seguimiento por parte de la entidad, para que tengan cobijo en época de frío intenso o cuando la persona decida dejar la calle.

Compartir piso

Entrar a vivir en un piso significa recuperar la autoestima, habilidades domésticas y relacionales. A finales de 2015, 44 personas vivían en pisos individuales y otras 52 compartían pisos gestionados por Arrels. Algunas de estas personas tienen una salud frágil y necesitan apoyo para ducharse o quitar el polvo en casa. Arrels las acompaña con apoyo domiciliario y, en algunos casos, surge apoyo entre los compañeros de piso con toda naturalidad. Por otra parte, se intenta respetar las necesidades de intimidad de las parejas.

Cuando estoy enfermo

La calle deteriora la salud, tanto a nivel físico como mental. Muchas personas sin hogar sufren más de dos trastornos crónicos que hacen difícil conseguir una plaza en recursos públicos y privados. Esto ocurre, por ejemplo, cuando una persona tiene problemas de salud mental y alcoholismo. Mientras se buscan alternativas, Arrels acoge a estas personas en la residencia temporal Pere Barnés.

Alquilar una habitación

En 2014, 63 personas vinculadas a Arrels durmieron en habitaciones alquiladas a particulares. Para dar respuesta a esta necesidad, Arrels cuenta con un Taller de Búsqueda de Habitaciones que pone en contacto inquilinos con personas que buscan una habitación.

Por fin, un piso a mi nombre

Quien siente que tiene una casa siente que es alguien. Con este objetivo, Arrels apoya en los trámites necesarios para que personas sin hogar puedan conseguir pisos propios, a nombre de la persona y no de la entidad.

¿Dónde lavo la ropa?

Para las personas que viven en una pensión, en una habitación de alquiler o que no tienen posibilidad de lavar la ropa en su casa, Arrels ofrece un servicio de lavandería que, a su vez, permite trabajar la mejora de hábitos, como la higiene y cuidado de las cosas.

En red a favor de la vivienda

Arrels trabaja con otras entidades de Barcelona en el marco de la Red de Vivienda de Inclusión para hacer más efectivos los recursos de alojamiento existentes destinados a personas sin hogar. También formamos parte de la Fundación Mambré, que quiere dar una respuesta más específica a las necesidades residenciales y laborales.