“¿El primer día en la calle? ¡Qué preguta!” Miguel Virto
¿El primer día en la calle? Dos líneas: frustración, mucha tristeza, incertidumbre, desamparo, indeterminación, mucho dolor y todas las dudas.
Para hablar de ello, hay que hurgar en el antes y en el después. Porque es curioso cómo la vida se invierte. El primer día en la calle es la pérdida de comodidades, afectos, propiedades, un mundo lleno que, de repente, se desfonda.
Llega el después. El primer día en la calle fue estar sentado en un banco del Paseo de San Juan, inhabilitado, desahuciado (yo, no el banco) y tener que tomar una solución de supervivencia: ¿dónde descansar?, ¿dónde comer?, ¿qué hacer? Llega el después. Encuentro en un rincón de la Estación de autobuses dos ángeles de la guarda que me inician en la asignatura de vivir en la calle (cartones, cajeros, bancos) y me brindan algo mas vital: amistad, cariño y protección. Por eso el después trastoca mi vida y me produce un cambio brutal de mis responsabilidades, mis ideas y mis sensibilidades.
El mundo es otro, inverso, desde ese momento del primer día en la calle. La vida se transforma, pero el hecho incontestable es que, hoy por hoy, pienso que el primer día en la calle (cruel) me ha deparado un mundo de sentimientos extraordinarios, amistades leales y solidaridades insospechadas.
Resumiendo, que el primer día en la calle, doloroso, es el ingreso en la Universidad de la Vida.
Miguel Virto www.pobrezayluz.blogspot.com Septiembre 2008