12 realidades del censo vinculadas a la situación de vulnerabilidad


Las personas que viven en la calle en una situación más vulnerable utilizan las urgencias hospitalarias más que el resto. Las de nacionalidad española perciben peor su estado de salud. Las personas con una situación de vulnerabilidad más baja son las que menos tienen tarjeta sanitaria. Nos hemos adentrado en los datos del cens de persones sin hogar para saber más sobre las 315 personas que hemos entrevistado.

A principios de junio salimos por las calles de Barcelona para entrevistar a las personas que viven al raso y conocer cómo es de vulnerable su situación. En total, 315 personas respondieron la encuesta y con los primeros resultados supimos que el 71% de las personas presentan una situación bastante o muy vulnerable. En concreto:

  • el 18% tienen una situación muy vulnerable,
  • el 53% son bastante vulnerables,
  • y el 29% presentan una situación de vulnerabilidad baja.

Para saber más, nos hemos fijado por separado en los diferentes grupos de vulnerabilidad. Lo resumimos en 12 ideas destacadas.

1

La edad de las personas más vulnerables ha disminuido.

La media de edad de las 315 personas que duermen en la calle y que hemos entrevistado es de 43,3 años. La más joven tiene 18 años y la mayor 76 y observamos que a medida que el grado de vulnerabilidad aumenta la media de edad disminuye. Así, las personas con un grado de vulnerabilidad más elevado tienen, de media, 40 años; eso significa ocho añosmenos que cuando realizamos el primer censo de personas sin hogar 2016.

2

En la calle viven personas de todas las procedencias.

Las 315 personas entrevistadas proceden de 51 países diferentes: el 26% son de nacionalidad española, el 40,3% son comunitarias y el 27% extracomunitarias. Esto significa que los motivos para llegar a vivir en la calle son muy diversos y que el abordaje que se necesita para solucionarlo también lo debe ser.

Las personas de países comunitarios presentan sobre todo una vulnerabilidad baja o media y son mayoría en estos grupos (un 47% y un 40%, respectivamente). Las personas extracomunitarias, en cambio, sufren una vulnerabilidad bastante o muy elevada. En el caso del grupo de personas más vulnerables, las de nacionalidad española son mayoría con un 40%.

3

Las personas más vulnerables están expuestas a más riesgos.

El hecho de vivir en la calle significa estar expuesta a violencia física y verbal y, cuanto más tiempo se vive en la calle, más riesgo hay. El resultado de las encuestas lo indica: el porcentaje de personas con un grado de vulnerabilidad bajo que afirman haber recibido agresiones o haber agredido ellas mismas es muy bajo. En cambio, en el caso de las personas más vulnerables, la cifra aumenta hasta el 72%.

Sufrir violencia física o verbal es un riesgo pero hay más: tener causas legales pendientes, hacer cosas arriesgadas, consumir alcohol o droga… Estos indicadores aumentan cuando la persona sufre más vulnerabilidad. Un 37% afirma haber hecho cosas arriesgadas, un 56% explica tener causas legales pendientes, el 44% ha sido retenida por la policía y el 19% afirma que ha sido forzada a realizar actividades contra su voluntad.

4

Las personas más vulnerables utilizan más los servicios de urgencias hospitalarias.

Cuando una persona vive en la calle, las urgencias de los hospitales son la puerta de entrada más habitual para ser atendidas en el sistema de salud. Por eso, en el censo de personas sin hogar preguntamos a la persona si en los últimos seis meses ha recibido atención médica en urgencias, si ha ido al hospital en ambulancia o si ha sido ingresada.

Las cifras aumentan mucho cuando nos fijamos en las personas más vulnerables: el 68,4% ha usado alguno de los servicios de urgencias hospitalarias y el 30% ha utilizado los tres; esto significa un aumento respecto al año 2016. Además, las personas más vulnerables son, de hecho, las que expresan tener más enfermedades crónicas (un 42%) y también las que no se toman la medicación recetada por el médico como lo necesitarían (un 47%).

5

Las personas más vulnerables son las que tienen menos recursos económicos estables.

Los resultados del censo indican que sólo el 18% de las personas con una vulnerabilidad elevada dicen tener ingresos de prestaciones sociales, herencias o trabajo en negro. El porcentaje aumenta según baja la vulnerabilidad, aunque las cifras tampoco son optimistas: el 22,8% de las personas con vulnerabilidad media dicen tener algún tipo de recurso económico estable; el 30% en el caso de las personas con vulnerabilidad baja. En general, destaca que las personas de nacionalidad española son las que suelen tener ingresos más estables.

6

La mayoría de las personas de otros países han venido para buscar trabajo.

De las 315 personas sin hogar entrevistadas, el 67,3% proceden de otros países y presentan sobre todo una vulnerabilidad media o baja. En la encuesta de este año hemos querido saber un poco más y por eso les hemos preguntado sobre el motivo por el que han dejado su país y han venido a Barcelona. El 48% de las personas dicen que dejaron atrás su país por motivos socioeconómicos y, de todas estas personas, la mayoría dicen que vinieron a Barcelona para buscar trabajo y mejorar su situación.

7

Las personas menos vulnerables tienen más problemas con la documentación.

De las 315 personas sin hogar que han participado en el censo, el 29% tienen una situación de vulnerabilidad baja. La mayoría de estas personas -el 70% – proceden de países comunitarios y extracomunitarios y dicen tener pocas situaciones de riesgo, entre otros. Destaca, sin embargo, que sólo una de cada cuatro personas afirma estar empadronada y que sólo una de cada tres dice tener tarjeta sanitaria. Las personas más vulnerables, en cambio, dicen estar empadronadas y tener tarjeta sanitaria en un 53% y un 58%, respectivamente.

Los motivos de esta situación pueden ser diversos pero destacamos el hecho de que, según los resultados de la encuesta, las personas menos vulnerables son también las que expresan tener menos contacto con servicios sociales o servicios similares (una de cada cinco personas).

8

Las personas bastante o muy vulnerables se han alojado en algún recurso durante el último año.

De las 315 personas que hemos entrevistado, casi el 42% han explicado que han tenido problemas para acceder a algún tipo de alojamiento o que lo han tenido que dejar por motivos de salud física o mental, enfermedad crónica o relacionados con algún tipo de adicción. Las personas con una vulnerabilidad elevada son las que expresan tener más dificultades en este sentido, con casi un 90% de las personas.

9

Las personas con nacionalidad española perciben un peor estado de salud.

En general, las personas más vulnerables expresan tener menos preservado su bienestar, es decir, perciben que su salud física y mental es peor que la del resto de personas y afirman tener enfermedades crónicas y adicciones en un porcentaje mayor. De las 315 personas entrevistadas, el 26% tienen nacionalidad española y muchas de ellas se encuentran en una situación muy vulnerable (representan el 40% del grupo con vulnerabilidad elevada).

Si comparamos según la procedencia, las personas con nacionalidad española son las que dicen tener un peor estado de salud: el 30% afirma tener enfermedades crónicas, el 17% habla de problemas de salud física y el 90% ha hecho uso de los servicios de urgencias hospitalarias.

10

Las personas más vulnerables tienen la sensación de tener más apoyo de trebajadores sociales o similares.

El 56% de las personas con una vulnerabilidad más elevada afirman que tienen apoyo de trabajadores/as sociales o de servicios de ayuda similar. Esta percepción va bajando conforme disminuye el grado de vulnerabilidad: el 36% en el caso de las personas con un grado de vulnerabilidad medio y un 20% en el caso de las personas con baja vulnerabilidad. En este sentido, la dinámica se repite en el uso de los servicios de urgencias sociales: el 30% de las personas más vulnerables los han utilizado pero las cifras bajan al 11% y el 2% en el caso de las personas con vulnerabilidad media y baja, respectivamente.

11

Alerta con las personas que presentan una vulnerabilidad media.

La noche del censo de persones sin hogar, 315 personas respondieron a nuestras preguntas. Los resultados indican que, de todas ellas, el 53% tiene una vulnerabilidad media, es decir, son bastante vulnerables. Su situación preocupa porque, aunque afirman no tener muchos problemas de salud y no haber sufrido situaciones violentas, una de cada cuatro ha tenido que dejar algún alojamiento donde había accedido y una de cada cinco personas dice tener alguna enfermedad crónica. Este grupo de personas está en la calle, de media, desde hace 3 años y 4 meses, pero sólo el 36% tiene la sensación de haber tenido contacto con servicios sociales.

12

Muchas cifras pero también muchas dudas.

Los resultados del censo ofrecen mucha información útil para generar políticas y mejorar los recursos para las personas que viven en la calle, aunque somos conscientes de que no responden todas las preguntas y que nos generan nuevas cuestiones para reflexionar.

¿Cómo es que las personas con mayor vulnerabilidad no tienen prestaciones sociales ni recursos económicos estables? ¿Qué pasa con las personas de más edad? ¿Y cómo es que entre las personas más vulnerables hay muchas personas jóvenes? ¿Cuál es la situación de las mujeres y por qué no suelen responder la encuesta? ¿Por qué las personas comunitarias y extracomunitarias tienen menos ingresos estables y prestaciones?

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