Apostar por la vivienda como derecho humano y apoyar a las personas para que puedan vivir y mantener un hogar. Es el punto de partida del modelo Housing First que en los años 90 nació en Nueva York para reducir el sinhogarismo. En todos estos años, la idea se ha implantado en algunos países europeos, adaptando el modelo a cada realidad local. Os explicamos cómo se está haciendo en el ámbito europeo y en Cataluña.

A inicios de los años 90, la organización norteamericana Pathways Housing First Institut va posar en marxa el Housing First, puso en marcha el Housing First, un modelo de atención al sinhogarismo que prioriza el acceso a una vivienda digna y estable, que no condiciona la entrada a la vivienda a cumplir requisitos como dejar de beber o recibir tratamiento y que ofrece atención social continuada a la persona, entre otros. El objetivo de este modelo era romper con el tradicional modelo de escalera, que supone un camino más largo y costoso hasta que la persona consigue una vivienda y que deja muchas personas fuera del proceso.

Desde su creación, el modelo Housing First se ha extendido en numerosas ciudades del mundo, también europeas. En cada lugar, sin embargo, se desarrolla con cambios y adaptaciones. “El contexto político es diferente en cada país europeo, por eso hay variaciones. Tiene que ver, por ejemplo, con cuánta vivienda social tenemos disponible”, explica Nicholas Pleace, director del centro para la política de vivienda de la Universidad de York y miembro del Observatorio Europeo del Sinhogarismo de la plataforma Feantsa.

En la mayoría de países europeos se aborda todavía el sinhogarismo mayoritariamente con recursos de emergencia y grandes albergues. El motivo, indica Nicholas Pleace, es que “no hay un tipo de integración estratégica del Housing First en una estrategia más amplia para luchar contra el sinhogarismo”. En Finlandia, por ejemplo, eso sí que pasa y todo el mundo trabaja bajo un mismo paraguas legislativo y con una mirada transversal. En Francia, el modelo Housing First está muy desarrollado en todo el país, pero hay una dificultad con el gasto que supone la vivienda y es todo un reto. En Alemania, el Housing First está presente en ciudades como Berlín, pero con financiación que mira a corto plazo y no permite asegurar la continuidad de los programas ni la estabilidad en la vivienda de las personas.

“Para que el modelo Housing First funcione correctamente, hay que fomentar mucho la coordinación entre todos los actores: se trata, por ejemplo, de que una persona sin hogar que sale del hospital o de prisión pueda ser derivada directamente a una vivienda estable y con atención social”, afirma Nicholas Pleace. Y alerta del reto principal: “Lo más dificil es aceptar la idea que el sinhogarismo no es culpa de la persona; esto es lo que impide trabajar desde la perspectiva del modelo Housing First”.

 

Una mirada amplia con perspectiva local

Finlandia es un buen ejemplo para fijarse en el despliegue del modelo Housing First en Europa. “Sabemos que el modelo funciona y que no hay que comprobar durante meses y a través de un modelo de escala si la persona puede vivir o no en una vivienda”, explica con contundencia Saija Turunen, que es responsable de investigación de la Y-Foundation. “Pensamos en soluciones a largo plazo, buscamos pequeñas unidades de vivienda y no queremos hostales ni lugares temporales, contamos con asesores en vivienda para evitar situaciones de conflicto y coordinarnos con los municipios y los diferentes ministerios.”

Desde el año 2008, en Finlandia hay una estrategia nacional para combatir el sinhogarismo que se basa en el modelo Housing First, y está funcionando. En 1985 se contabilizaban en el país 20.000 personas sin hogar y el año pasado se contabilizaron 3.429 personas. En todo este tiempo, se han aplicado cinco planes nacionales contra el sinhogarismo: los dos primeros se enfocaban al sinhogarismo más crónico y a largo plazo, el tercero se centró en la prevención, el cuarto programa nacional quiso fortalecer a los municipios locales y el quinto, vigente en la actualidad, vuelve a fijarse en el sinhogarismo a largo plazo.

La implementación de esta estrategia nacional se hace en coordinación entre administraciones y entidades sociales y apostando por la vivienda estable. En este sentido, la organización Y-Foundation juega un rol destacado porque gestiona 90.000 apartamentos en 60 poblaciones del país. “El Estado ha jugado un papel importantísimo a la hora de crear estos apartamentos; tenemos ayudas del Estado, préstamos bancarios, ayudas para el alquiler, recibimos dinero de la lotería del Estado…”, detalla Saija Turunen.

En Irlanda también desarrollan el modelo Housing First desde hace años como herramienta para reducir y prevenir el sinhogarismo. En 2011, el Ayuntamiento de Dublín se fijó en el modelo y lo empezó a implantar en la ciudad con el apoyo de una entidad social y, con el tiempo, se ha convertido en una política estatal. Para Rob Lowth, director de la Housing First National Office – del Ministerio para la Vivienda, el Gobierno Local y el Patrimonio de Irlanda -, la clave es haber adoptado el Housing First “como política fundamental”. “Actualmente, tenemos 1.000 locatarios en el país, el 50% en la capital y el resto en otras ciudades. Hay pequeñas localidades que nunca hubieran imaginado tener estas soluciones. Hay coordinación con prisiones, con las zonas rurales, también con el Ministerio de Salud y las organizaciones sociales que trabajan sobre el terreno. Empezamos inspirándonos en el modelo norteamericano de Pathways y lo hemos adaptado a nuestro contexto. Porque necesitamos soluciones locales a problemas locales.”

 

¿Cómo se aplica el Housing First en Cataluña?

Uno de los retos para acabar y prevenir el sinhogarismo en Cataluña es contar con una ley propia y común para todo el territorio, que marque las políticas y recursos que hay que desplegar. En la actualidad, algunas entidades sociales como Arrels trabajamos desde la mirada del modelo Housing First. Nuestra entidad conoció esta manera de trabajar en 2012 y actualmente gestionamos 152 viviendas – mayoritariamente procedentes del mercado privado, pero también públicas y propias – a través de las cuales ofrecemos un hogar estable y acompañamiento a muchas personas sin hogar.

En la ciudad de Barcelona, el Ayuntamiento también se sumó el modelo Housing First, en 2015. Se empezó con 50 viviendas para personas solas y con largas trayectorias de sinhogarismo y en la actualidad se ha pasado a 86 viviendas. “Las personas que atendemos son arrendatarias, el piso va a su nombre; hemos separado el acompañamiento social de la parte de la provisión de la vivienda”, señala Carme Fortea, directora de Servicios de Atención al Sinhogarismo del consistorio municipal.

En el ámbito catalán, en 2018 se aprobó un acuerdo de Gobierno que apostaba por crear un Marco de Acción para el Abordaje del Sinhogarismo y que finalmente se ha puesto en marcha para el periodo 2022-2025. Este Marco de Acción considera la vivienda “imprescindible para construir un proyecto de vida digna” y está trabajando en la creación de un protocolo de acompañamiento a las personas, explica la directora general de servicios sociales del Departamento de Derechos Sociales de la Generalitat, Mireia Vall. De momento, según Vall, desde la Generalitat se está apoyando económicamente a 48 municipios y consejos catalanes para dotar de plazas de alojamiento y garantizar un referente de sinhogarismo municipal en cada ciudad.

El camino para desplegar el modelo Housing First en Cataluña, sin embargo, es todavía largo y plantea retos que administraciones y entidades sociales compartimos. Hacen falta políticas que promuevan vivienda social y romper prejuicios en el mercado privado para favorecer el alquiler a precio asequible a personas en situación de vulnerabilidad. También necesitamos que los municipios cumplan la ley del empadronamiento y no dejar fuera a las personas migradas en situación administrativa irregular que tienen más dificultades para acceder.

Desde Arrels, proponemos también crear un modelo propio catalán para desplegar el Housing First con una misma mirada y crear la figura de una oficina que regule y ordene el despliegue y la adaptación del Housing First en Cataluña. “Hay que ordenarlo y lograr un acuerdo que ahora mismo no tenemos y que nos permitiría tener una futura ley de sinhogarismo de ámbito catalán”, concluye Ferran Busquets, director de Arrels.

La entidad irlandesa en Sophia lidera en Europa el proyecto Adapting Housing First. Innovating Housing Staff, pretende saber cómo se está aplicando el modelo de atención Housing First en el territorio europeo y cómo se está adaptando a los contextos y realidades locales, además de formar y fortalecer a las entidades. También participamos la entidad Y-Foundation de Finlandia, las alemanas Berliner Stadt Mission y Neue Chance y Arrels.

 

Más información:

Aquí puedes leer el libro La teva pròpia llar. El model Housing First i l’erradicació del sensellarisme a Finlàndia, publicado por la Y-Foundation y traducido al catalán por Arrels Fundació.

Leave a Reply

Your email address will not be published.