La otra fila

La otra fila

En Barcelona, unas 2.000 personas viven en la calle. Para visibilizarlas, hemos creado La otra fila, una sucesión de camas de cartón que se extienden desde el Estadio Olímpico hasta la plaza Catalunya.

En nuestro día a día, pasamos horas en la calle esperando para entrar a un concierto.

Esta noche, 2.000 personas dormirán en la calle porque no tienen un hogar.

Para hacer visible esta realidad, hemos creado La otra fila: una fila de camas de cartón que representa a las personas que cada noche duermen al raso en la ciudad.

Una fila que no debería existir.

Nadie vive en la calle por decisión propia

Vivir en la calle es mucho más que no tener un techo: pierdes intimidad, vives en una situación de inseguridad y ves vulnerados tus derechos. En los últimos años, el número de personas que viven en la calle ha aumentado de manera exponencial: entre los años 2023 y 2025, ha crecido un 43 %.

Por eso, desde Arrels acompañamos a las personas que viven en la calle y trabajamos para que esta otra fila deje de existir.

Grita con nosotros #nadiedurmiendoenlacalle.

¡Colabora para que nadie tenga que dormir en la calle!

Cifras que rompen prejuicios

¿Viven en la calle porque quieren?

Nadie vive en la calle por decisión propia. Un día te encuentras durmiendo en la calle y no sabes muy bien qué ha pasado. Existen motivos personales, pero también estructurales, relacionados con la sociedad en la que vivimos.

7 de cada 10 personas que viven en la calle en Barcelona no tienen esperanza de volver a tener un hogar.


¿No quieren ir a un albergue?

En Barcelona existen 2.800 plazas públicas y privadas donde dormir. Todas están ocupadas y, para una persona que vive en la calle, es muy complicado acceder a ellas.

Hay una dificultad añadida: la mayoría de las plazas son temporales y no garantizan que la persona no vuelva a vivir en la calle.


¿Son violentas?

El 83,3 % de las personas que viven en la calle afirma haber sufrido algún delito, agresión o discriminación desde que vive en la calle.

Las personas que duermen al raso están mucho más expuestas a la violencia.

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