Cada vez hay más personas que se ponen en contacto con nosotros para informarse sobre cuál es el proceso para realizar un legado o, directamente, para comunicarnos que han tomado esta decisión. En los últimos cinco años, hemos recibido trece legados, la mayoría de los cuales han sido pisos, para ofrecer un hogar a personas que viven al raso, o dinero, para que podamos mantener nuestra labor social.

“El hecho de recibir un legado nos hace ser más fuertes como entidad para llevar adelante nuestra misión: que no haya nadie durmiendo en la calle. Somos una entidad que defiende y trabaja por el derecho a la vivienda y, por este motivo, es imprescindible que podamos disponer de pisos destinados a alojar a personas sin hogar para que puedan mejorar su vida“, explica Eva Hobeich, del Equipo Jurídico de Arrels Fundació.

 

Gestos que ya han canviado vidas

 

Una parte de los pisos que gestionamos para ofrecer un hogar a personas que viven en la calle provienen de legados y donaciones en vida, como el caso de los pisos que forman las Llars Tere Villagrasa, un edificio que recibimos de una herencia en 2018 y gracias a la cual diez personas han tenido la oportunidad de acceder a una vivienda estable y permanente.
Omar es una de las personas que entraron a vivir en este recurso. “El hecho de entrar a vivir en un piso es tener un sitio donde volver a empezar, donde puedo crecer. Para mí es una alegría, es media vida”, nos explica.

“Es importante saber que en un futuro podremos ayudar”

Olga y Guillem son un matrimonio que han decidido incluir Arrels en su testamento. Dieron el paso después de ver un programa en televisión en el que se explicaba el caso de una persona que había estado años durmiendo en la calle y que gracias a una donación, había podido acceder a un piso.
“Para nosotros es importante saber que en un futuro podremos ayudar a entidades sin ánimo de lucro como Arrels y poder salvar a personas que no tienen ningún futuro malviviendo en la calle, pero que pueden empezar de nuevo gracias a las donaciones solidarias”.

 

Todas las aportaciones suman

 

Cuando personas como Olga y Guillem quieren dejar a Arrels sus bienes pueden hacerlo de dos maneras: en forma de herencia o legado. En el primer caso, cuando se hace un testamento a favor de Arrels, la entidad pasa a ser la heredera de todos los bienes del difunto, y en el segundo caso, cuando se hace un legado, se deja un inmueble o un bien en concreto, y se hace constar en el testamento.


No importa si la donación o el legado es grande o pequeño, cualquier aportación es importante.
Hay quien da dinero en efectivo, bienes muebles e inmuebles o valores financieros, en función de sus posibilidades y deseos.

“Creo que cualquier donación es un pequeño grano de arena para ayudar a personas que están abandonadas en la calle por parte de las administraciones públicas”, considera Olga. “En una sociedad mínimamente civilizada no debería existir nadie sin hogar. Todo el mundo debería empatizar con la gente que lo ha perdido todo, porque eso nos podría pasar a cualquiera de nosotros”.
Bea, de 73 años, es una vecina de Barcelona que ha decidido que Arrels sea su heredera universal, lo que permitirá que en el futuro podamos disponer de una vivienda que se convertirá en el hogar de cuatro personas que viven al raso. Antes de tomar esta importante decisión, Bea fue colaboradora de Arrels, lo que le permitió conocer más de cerca nuestra labor. “Conocí a Arrels hace unos años. Primero visité el centro abierto, donde pude ver la meritoria labor que se hace, y después participé como voluntaria haciendo encuestas a personas sin hogar”.

Donaciones en vida,  una alternativa al legado

Aparte de los legados y testamentos solidarios, otra opción de colaboración es realizar una donación o cesión en vida, que permite ser testigo del uso que se está haciendo de aquello que has donado.

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