“No sé ni qué preguntar, preguntaría tantas cosas…”


Casi 4.000 alumnos han participado durante 2015 en charlas de sensibilización organizadas por Arrels para conocer de cerca la problemática de las personas sin hogar e interactuar con personas que han vivido en la calle.

“No sé ni qué preguntar, preguntaría tantas cosas …” Este es el comentario de una de las alumnas cuando se abre el turno abierto de preguntas a Juan Carlos, que ha vivido en la calle. En la misión de Arrels destaca sensibilizar sobre la realidad de las personas sin hogar. Con ese objetivo, se ofrece a los estudiantes de escuelas, institutos, universidades y ciclos formativos la oportunidad de saber más sobre la realidad de las personas sin hogar y escuchar el testimonio de una persona que ha vivido en la calle, un hecho que origina muchas dudas y despierta interés en los estudiantes.

Los jóvenes que hoy escuchan a Juan Carlos plantean preguntas sobre qué hacer cuando ven a alguien pidiendo en la calle: ¿Les damos dinero o comida? ¿Cómo lo hacen para sobrevivir? Juan Carlos explica que hay tres formas de conseguir dinero: pedir, vender objetos de segunda mano o recogiendo chatarra.

También surgen otras dudas sobre qué hace ahora cuando ve a alguien pidiendo en la calle, si ha tenido problemas con la policía o cómo le ha cambiado la vida. “Ahora cuando camino por la calle y veo a una persona que pide me acerco a hablar y le intento convencer para que se acerque a conocer Arrels”, afirma Juan Carlos. Explica que uno de los aspectos más duros cuando vives en la calle es el hecho de sentirse invisible ya que mucha de la gente que pasa por delante de una persona sin hogar se muestra indiferente, “como si no hubiera nadie”.

Hace 15 años que Juan Carlos está vinculado a Arrels, ahora vive en un piso y colabora con el equipo de Mantenimiento y Logística ayudando en el almacén, colocando y reemplazando el material de higiene y limpieza, entre otras cosas.

4.000 jóvenes en 2015

Durante 2015 se realizaron 128 sesiones de sensibilización a estudiantes, con una asistencia de casi 4.000 alumnos. Las charlas se llevan a cabo desde que nació Arrels en 1987; al principio se iba a las escuelas pero a partir de 1994, cuando se abrió el centro abierto y se dispuso de más espacio, las sesiones se trasladaron a la entidad.

Entre los jóvenes esta realidad genera mucha curiosidad ya que se trata de un colectivo muy estigmatizado del que se acostumbra a saber poco, explica Maria Pomés, responsable del área de sensibilización a jóvenes.

“Algunas de las personas que aportan su testimonio creen que su experiencia puede servir a los estudiantes para no caer en errores, especialmente en el tema del alcohol, y valoran positivamente el hecho de poder compartir un rato con ellos”, añade Pomés, que asegura que el hecho de contar su experiencia hace que se sientan útiles y realizados. En este sentido, la valoración tanto del profesorado como del alumnado es muy positiva y “la mayoría salen muy impactados, es por ello que muchos centros repiten año tras año”.

Si queréis visitar Arrels con vuestro centro, aquí tenéis más información.

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