Víctor

Víctor

"Arrels es la herramienta que me ha llevado donde estoy"

Víctor

“Arrels es la herramienta que me ha llevado donde estoy”

“Tengo sesenta y cuatro años y hace poco he entrado a vivir en un piso de Arrels fundación. Yo trabajaba y tenía familia. Pero me cambió la vida cuando mis padres fueron diagnosticados de demencia. Entonces, todo aquello me trastornó. Tenía dos hijos y dos padres que eran totalmente dependientes. Vivía con mi mujer y mis hijos. Todo se complicó demasiado, los negocios también me empezaron a ir muy mal porque tampoco podía estar totalmente pendiente de ellos. Era 2007, época de crisis. Intenté sobrevivir, pero los bancos te dejaban sin nada, toda la actividad económica se contrajo y era una situación personal muy difícil.

Nos montamos una idea de sociedad de que todo el mundo podía siendo clase media y en el momento de la verdad el problema fue que rescataron a los bancos, no a las personas. Así, el año 2015 empecé a vivir en la calle. Intenté sobrevivir como podía, pero ya la cosa no se movía.

Aun así, hice un curso y tenía la oportunidad de trabajar. Pero me hice una revisión y me dijeron que tenía un cáncer de riñón. En aquel momento estaba en un alojamiento temporal, pero no me pude quedar y desde entonces estuve viviendo en la zona de Glorias.

A nivel de salud mental, creo que la calle no me ha pasado mucha factura, supongo que porque encontré herramientas… una de las cosas principales es que dejé de beber. No es que lo hiciera mucho, pero encontré que en mi situación era un peligro más. Estar en la calle y beber es malísimo, no tienes control sobre tu vida y esto es una cosa muy peligrosa.

Después de un tiempo, conocí Arrels. Venían a verme muy a menudo y me han acompañado también con el tema de la prestación, porque he tenido muchos problemas. Mientras solo cobraba la renta garantizada, todo funcionaba muy bien. Pero entonces el gobierno central me dio el ingreso mínimo vital. A la práctica, cada prestación la gestionaba una administración. Empecé a no saber qué era lo que cobraba, entonces en noviembre del 2022 empecé a cobrar menos. El febrero del 2023 llegó una carta que decía que como que había cobrado de más, me descontarían dinero. Me dijeron que me sacaban la prestación y contacté con las abogadas de Arrels.

Arrels me ha acompañado desde el equipo de calle y también con las abogadas. Ahora, hace dos meses que estoy en un piso. Me ha cambiado la vida, ¡no es lo mismo que vivir en la calle! Yo estaba muy bien para estar en la calle y me trataba muy bien la gente, pero no es comparable, vivir en la calle no es vida.

Arrels es la herramienta que me ha llevado donde estoy y me ha ayudado cuando he tenido un problema. Siempre he sabido resolver los problemas, pero ahora tenía uno demasiado gordo para resolverlo solo”.