Alfredo

Alfredo

“He contado con el apoyo de algunas vecinas”

Alfredo

Viviendo en la calle

Tengo cuarenta y nueve años y hace uno que vivo en la calle. Tuve un accidente laboral y perdí el trabajo y los ingresos; no tenía contrato ni estaba asegurado.

Una de las primeras personas que me ofreció ayuda cuando me quedé sin hogar fue Ana. Ella también había vivido en la calle. Me dio direcciones de comedores sociales y la del centro abierto de Arrels. Yo no conocía nadie en Barcelona y no sabía que hubiera recursos y servicios para personas sin hogar.

El primer día que fui a Arrels, me orientaron y también me ofrecieron guardar mis cosas a la consigna, para no tener que llevarlas arriba y abajo. Jordi, uno de los trabajadores que me atiende habitualmente, se dio cuenta que no andaba bien, por una úlcera que me salió a la planta de un pie, y me propuso pedir hora a la podóloga. Me atendieron muy bien.

Otra persona que también me transmite mucha confianza es José, voluntario de un comedor social de Barcelona, con el cual nos vemos una vez a la semana. A veces tomamos un café, me ayuda si tengo que hacer gestiones administrativas o me acompaña al médico. También tengo de referencia a Sara, mi asistenta social, que hace un año me tramitó la tarjeta sanitaria y el empadronamiento, y me acompañó a la primera visita en el CAP. Me ayudó mucho.

En este tiempo, también he contado con el apoyo de algunas vecinas: durante un tiempo dormía junto a una tienda y procuraba marchar antes de que abrieran, para no molestar. Un día, me dormí y las chicas de la tienda me despertaron de forma amable y me dieron parte de su almuerzo y comida. Desde entonces, cuando coincidimos tomamos un café antes de abrir la tienda.

Ahora, estoy más animado. Mi estado de salud va mejorando, gracias, en buena parte, a todas estas personas que me han orientado y ayudado desde que estoy viviendo en la calle. Tengo la esperanza que en dos o tres meses, una vez ya esté recuperado del accidente que sufrí, pueda volver a buscar trabajo. Mientras tanto, continuaré viniendo al centro abierto de Arrels, donde me siento seguro, tranquilo y a gusto”.

*Este contenido forma parte de una serie de testigos de personas que han dormido o duermen en la calle y que nos han explicado la importancia de tener alguien con quien contar.