Salir a la calle, ver una persona que esta viviendo en la calle, acercarte, mirar poco a poco de ganarte su confianza y, sin prisa, esperar a que la persona decida hacer un paso adelante.

Prácticamente, desde los inicios de Arrels, el equipo de calle ha salido de forma continuada para relacionarse con las personas y ofrecer la posibilidad de mejorar su situación.

El equipo de calle de Arrels no saca la gente de la calle, busca la complicidad y la confianza para que cuando nos necesiten estemos allí. Y nunca se sabe cuando será el momento. Hay personas que el mismo día deciden dar un paso, y hay algunas que puede ser que tarden años y para otras la espera será muy larga y no llegaremos a tiempo.

Cuando Arrels empezó, prácticamente no había opciones para las personas que vivían en la calle: no había tantas entidades sociales y la Conselleria de Benestar Social de la Generalitat se acababa de crear. El primer equipo de voluntarios de Arrels decidió salir a la calle para explicar que el centro que en aquel momento teníamos en la calle Sadurní ofrecía una ducha y ropa limpia. Desde entonces, la entidad se ha hecho grande a medida que ha ido dando respuesta a las necesidades de las personas sin hogar que ha ido conociendo.

Lo mas importante, sin embargo, es que no estamos solos en el objetivo de acompañar gente de la calle. Hay equipos de detección municipal y otras entidades que actúan y dan de comer, hacen compañía, etc. Y también hay ciudadanos que deciden hablar con una persona que vive en la calle e interesarse en como ayudarla.

Cuando se vive en la calle, la confianza y la esperanza están bajo mínimos. Que alguien se te acerque y se preocupe, y que la gente que viva en la calle lo note, tiene un valor incalculable y es el punto de partida para que empiece a plantearse si dar o no un paso adelante.

Editorial de Ferran Busquets, director de Arrels, en el número 7 de la revista Arrela’t.

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