La Llar Pere Barnés es un recurso de Arrels que ofrece atención personalizada e integral de alojamiento y alimentación a 33 personas que han vivido en la calle durante mucho tiempo y tienen problemas mentales y físicos. El objetivo es dignificar su vida y estabilizar su situación incentivando la socialización de la persona potenciando las habilidades sociales personales de diálogo, tolerancia y autocontrol para que poco a poco ganen confianza e independencia.

Paco Soto
Francisco Soto lleva tres ños en la Llar

Francisco es una de las 33 personas que vive en la Llar des de hace tres años. Antes de llegar había estado viviendo en la calle y en otros centros pero cuando habla de la Llar se le ilumina rápidamente la mirada, es su casa y la ama como ninguna otra cosa. Paco no se lo piensa dos veces si tiene que hacer una visita guiada a cualquier persona que quiera conocer y saber cómo funciona la Llar. Con la gorra y el bastón que lo caracterizan se mueve arriba y abajo explicando qué hay en cada piso. En la planta baja se encuentra la puerta de acceso, donde no para de entrar y salir gente constantemente, la recepción, los despachos, la cocina y el comedor. Mientras camina saluda con mucha soltura a todo aquel con quien se cruza, conoce prácticamente a todo el mundo. Se le ve feliz. En la segunda y tercera planta se encuentran todas las habitaciones, la mayoría de ellas individuales menos un par que son compartidas en dos o tres camas así como los aseos y las duchas, adaptadas a las personas con mobilidad reducida. En el segundo piso abre la puerta de su habitación y orgulloso enseña su pequeño escondite donde se refugia desde hace tres años. Es sencilla: una cama, una mesita, una pequeña televisión, un mueble y el armario. Lo imprescindible para vivir digna y cómodamente. Dentro del armario abundan camisetas de diferentes colores todas con el mismo lema: “nadie durmiendo en la calle”, reivindicación de la que explica siempre será fiel. También tiene un corcho lleno de fotografías con recuerdos de años pasados: la familia, el antiguo trabajo, compañeros de Arrels… toda una vida.

En el último piso hay una sala grande con televisión y mesas para jugar, también la azotea con un pequeño huerto y con vistas a Barcelona donde de vez en cuando se organizan cenas, barbacoas y otras actividades.

Francisco colabora en diferentes actividades de Arrels en la calle y también se ofrece a explicar su experiencia a grupos de escuelas que visitan el Centre Obert de Arrels para sensibilizar a los alumnos de la situación de las personas sin techo.

Un espacio abierto a todos

La Llar nació en el mes de noviembre del año 2007 con el objetivo principal de dignificar la vida de las personas que viven en la calle. Todos los usuarios, la mayoría hombres, están muy cronificados, son muy vulnerables y tienen algún problema físico o psicológico derivado de la dura vida en la calle y de las diversas adicciones de modo que a menudo no tienen cabida en otros espacios.

Laia Vila, directora de la Llar Pere Barnés, recalca que se trata de un recurso único en Cataluña ya que se caracteriza por ser de baja exigencia a nivel de normativa, hay unos mínimos que hay que cumplir pero, por ejemplo, dejar la bebida no es un requisito para poder tener una plaza, como sí sucede en la mayoría de centros. Hay poca obligatoriedad y control de modo que si alguien no se quiere duchar a menudo pues no se le presiona para que lo haga sino que se deja un margen de libertad. Eso sí, se procura establecer unos horarios mínimos para generar y recuperar una rutina diaria.

Las personas que acceden en la Llar lo hacen desde Arrels o son derivadas desde otras entidades. Actualmente la lista de espera es de 38 personas y no para de aumentar ya que las vacantes  se producen cuando hay una defunción o cuando las personas son trasladadas a residencias de tercera edad, entre otros.

¿Quién es Pere Barnés?

El nombre de la Llar de Arrels quiere recordar Pere Barnés, persona que vivía en Pla de Palau, bajo los soportales de la antigua escuela de náutica de Barcelona, con su carrito para recoger cartones y así ganar algo de dinero.

Pere Barnés, el primero de la izquierda
Pere Barnés, el primero de la izquierda

Barnés nació en 1934 y era un campesino procedente del Maresme, estaba solo y hacía años que no sabía nada de su familia. Dos voluntarios del equipo de calle de Arrels le invitaron a entrar a vivir en El Refugi, un recurso que en aquella época la entidad tenía en el Raval, junto con otros dos hombres que también vivían en la calle.

El objetivo de este refugio era que personas sin techo vivieran temporalmente hasta poder acceder a una pensión. En septiembre del 1990, Pedro entró a vivir en el refugio de Raíces pero tres días después murió. Tenía 54 años y no pudo disfrutar de un techo.

La clave del voluntariado

En la Llar, como en el conjunto de Arrels, el papel de los voluntarios sigue siendo importantísimo, actualmente hay 48 y cumplen múltiples funciones.

Están los voluntarios de conserjería que controlan la entrada y la salida y atienden cualquier persona que lo necesite, está abierta las 24 horas del día. Los voluntarios de la mañana sirven el desayuno y ayudan con cualquier cosa que sea necesario y los de la tarde participan en las diversas actividades que se organizan junto con los usuarios. Los voluntarios de lavandería se encargan de todo lo relacionado con la limpieza y organización de la ropa, los voluntarios de comedor se encargan de servir las comidas principales como el almuerzo y la cena y, finalmente, hay voluntarios que son médicos y que también prestan sus servicios.

Si quieres participar como voluntario/a en la Llar de Arrels, nos puedes escribir a voluntariat@arrelsfundacio.org!

 

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