#Visibles

¿Te habías fijado alguna vez en mí? Seguramente no.

La vida en la calle me convirtió en invisible pero ahora ya no lo soy. ¿Quieres conocer mi historia?

 

Muchas personas sin hogar que conocemos nos explican que se sienten invisibles. Romper esta invisibilidad es clave para transformar la percepción que tenemos de las personas que viven en la calle y para generar un cambio que mejore sus condiciones de vida. Os proponemos conocer la historia de Armando, Inma, Jaume y hasta trece personas que han vivido en la calle. Para hacer posible el proyecto #Visibles, las hemos fotografiado y hemos colocado sus retrato en formato mural en la fachada de los edificios donde dormían, con la colaboración del artista Teo Vázquez.

Los murales no pretenden ser solo una imagen ilustrativa, son un punto de partida para conocer las historias de vida de las personas que acompañamos. Trece historias que representan las de las más de 1.100 personas que actualmente viven en las calles de Barcelona. Estas historias son tan grandes como los murales que las enmarcan y nos recuerdan que hay que romper prejuicios para entender que nadie escoge no tener un hogar y que juntos podemos hacer posible #nadiedurmiendoenlacalle.

¿Quieres saber más?

Protagonistas que han dejado huella

Armando

“He pasado tantas pericias que ser invisible lo llevas ya dentro del cuerpo. Con la mirada te tratan como un pordiosero, un indigente, como si fueras una persona que no es bien vista”.


Miguel Navarro

“No somos gente mala, simplemente estamos deprimidos por nuestras circunstancias de vida. Cuando no tienes lo fundamental, un techo, un trabajo, caemos en la soledad y en la tristeza… Yo siempre he sido una persona alegre, positiva y siempre he confiado en que hay gente buena. Eso ayuda a que hay que ser abierto a todo: hoy estás bien y mañana puede que estés mal”.


Inma Fuentes

“Ahora que tengo un techo, he ganado todo lo que había perdido: mi higiene personal, mis comidas, ducharme casi todos los días, abrir mi casa y no dormir con un ojo abierto pendiente de que te roben”.


Jaume Mengual

“En este parking dormía yo solo antes de tener a Laika. Ahora ya duermo en casa, con mi perrita, voy al taller cada día a distraerme un poco y a no pensar”.


Juan Essomba

“Estuve en la calle un año, pero para mí fueron como 100 años. No se lo deseo a nadie, la vida es difícil, especialmente en invierno. Pasé 72 horas sin comer y no sabía dónde ir. Un señor que tenía un bar me dijo: ‘¿Tú has comido? Cada dos días, ven aquí y tú tienes un plato’. No me conocía de nada, hay gente buena que hace cosas que nadie sabe”.

 


Miquel Fuster

“Ves como tu casa desaparece y te quedas completamente desubicado. Una cosa que recuerdo mucho, y eso al principio duele mucho, es que notas miradas de hostilidad; es decir, que por el solo hecho de existir y estar en la calle, siente rechazo de la gente”.


Germán Martín

“Vivir en la calle es peor que el infierno. Ahí una persona se pudre. Todo el día bebiendo y sin comer nada hasta que un día el cuerpo dijo: ‘Hasta aquí hemos llegado’. Ahora estoy más tranquilo, entro y salgo cuando quiero, pongo la tele y nadie me dice nada.”


Jesús Marcos

“Yo he salido de la calle y he ganado mucho. Ahora, si me pasa cualquier cosa, tengo donde agarrarme. Hasta los 60 estuve en la calle; lo que he pasado no se lo deseo a nadie. Ahora, me miro fotografiado y digo: ‘Bueno, ya no soy el mismo, ahora estoy un poco más alegre. Para que vea la gente lo que cambia uno; hasta me extraño yo mismo’.”


Página en construcción

¡Vuelve en unos días para descubrir nuevas historias!