“Encontré la perra justo cuando empecé a vivir en la calle, después de un año viviendo en Barcelona. La Coffe estaba en una caja de cartón en la estación del Norte. Era muy pequeña, tenía dos meses; tenía que llevarla en una mochila porque no tenía puestas las vacunas. Ha crecido conmigo y me ha ayudado mucho. Me ha reactivado las emociones. No estoy nunca solo, tengo la responsabilidad de hacer algo porque depende de mí… Tener un animal reactiva la parte sana del corazón”. El que habla es Giorggio, que ha vivido más de cuatro años en la calle. Ahora, vive en un piso gestionado por Arrels con la Coffe.

Cómo él, son muchas las personas que viven o han vivido en la calle con un perro o un gato. Los animales de compañía las ayudan a afrontar la soledad, a trabajar hábitos y ponen a prueba su capacidad de ser responsables y cuidar de otro. Pero el acceso a recursos y servicios básicos como duchas, una cama o comer se puede ver obstaculizado si la persona necesita hacer uso y está acompañada de un animal. A la mayoría de los servicios los perros no pueden entrar y muchas veces quienes tienen animales no se acercan a estos recursos porque no quieren dejarlos atados en la calle. “Yo podía acceder a pocos recursos. Nunca he entrado en un servicio al cual no pudiera acceder con la perra. Iba al comedor de la rambla Prim porque una señora me la cuidaba mientras comía. No es fácil. Se cierran muchas puertas”, relata Giorggio.

Cuidar de los animales y de las personas

El acceso a los servicios no es la única dificultad añadida para las personas que viven en la calle con un animal. También entran en juego los gastos que genera tener un perro o un gato, darles de comer o pagarles el veterinario.

Para que las personas puedan cuidar de los animales, desde Arrels las vinculamos con el ayuntamiento, que es el ente de la Administración que puede incluir a los animales de compañía en iniciativas como el proyecto Mejores Amigos de la FAADA (Fundación por el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales).

Mediante la colaboración con la FAADA también conseguimos disponer de asesoramiento, formación e información sobre todo el que hace referencia a los animales de compañía, con recomendaciones de profesionales, como por ejemplo  veterinarios que trabajen a precios reducidos, y con donaciones de alimentos y materiales.

En caso de no haber vinculación entre la persona que vive en la calle y la Administración local y cuando detectamos algún tipo de necesidad especial, nos ponemos en contacto con la FAADA y nos coordinamos con su equipo para conseguir poner la situación en conocimiento del Ayuntamiento y que se tomen las medidas necesarias.

Además de garantizar que se cuide a los animales, a veces nuestros equipos también acompañan y asesoran a las personas que viven en la calle y que se encuentran con alguna situación que les impide estar con sus animales. El caso de Martin es un ejemplo. Fue detenido unas horas por la Guardia Urbana y sus pertenencias y su perra Carmen quedaron abandonadas en la calle. Finalmente, le retiraron la perra alegando que había riesgo de trato inadecuado para ella. Pero, Martin ha trabajado mucho y ha conseguido mejorar sus condiciones de vida, está alojado en un piso gestionado por Arrels y puede demostrar que los veterinarios consideran que su perra estaba bien tratada. Martin ha hecho múltiples gestiones administrativas y finalmente ha querido interponer un recurso contra la resolución de la retirada de su perra. “Ella me ayuda mucho. Yo estoy solo. He estado siete años con ella. Estaba cuidada, tiene chip y vacunas. Ella debe de estar sufriendo y yo también estoy muy preocupado”, explica. Desde el equipo jurídico y de educadores de Arrels estamos acompañando a Martin en su camino para intentar recuperar Carmen, a pesar de que ya hace un año y medio de los hechos que comportaron la retirada de su perra.

 

Un modelo de atención que se adapta a las necesidades de las personas

Según el último recuento de Arrels, en Barcelona más de mil personas viven en la calle y se contabilizan más de un centenar de servicios básicos y de acceso directo para atenderlas. No obstante el aumento de estos recursos y centros en comparación con años anteriores, solo siete están adaptados para quienes quieran acceder con animales de compañía.

Desde Arrels hace tiempo que trabajamos para cambiar esta situación, porque defendemos el derecho de las personas a vivir con un animal. Por eso adaptamos nuestros servicios para ofrecerles una atención integral y que no tengan que renunciar a acceder a ningún recurso. Partimos de una visión integral de las personas y respetamos sus ritmos y sus elecciones.

Adnan es una de las personas que acompañamos desde esta perspectiva. Vive en la calle con su perro Tyson y accede a nuestros recursos, como por ejemplo el Centro Abierto, acompañado del animal. El perro es como su familia y se ha convertido en un pilar emocional para él; el uno cuida del otro. “Por la noche el perro no duerme, vigila que no nos pase nada. Por eso duerme de día. Él ha crecido en este barrio y me ha ayudado a conocer más gente. Tyson no me ha dejado nunca, me quiere mucho; es mi mejor amigo”, explica.

 

¿Cómo hemos adaptado nuestros recursos?

Ahora hace unos tres años, desde Arrels asumimos la necesidad de adaptar el Centro Abierto para poder ofrecer un espacio de acogida y relación también a quien  viene acompañado de un animal. En el Centro Abierto ofrecemos servicios básicos para cualquier persona, como puede ser utilizar las duchas, el ropero, la peluquería, la consigna y un espacio de descanso, resguardo y asesoramiento. “Los recursos básicos, como una ducha o una consigna, son muy importantes en el día a día de las personas que viven en la calle y les sirven también para empezar a construir vínculos con las personas que, con el tiempo, los permiten mejorar su situación”, afirma Ferran Busquets, director de Arrels Fundación.

En el Centro Abierto quién se encarga de gestionar el servicio es el mismo Giorggio, que colabora con la entidad y aporta su experiencia como persona que ha vivido en la calle. Giorggio se coordina con el equipo educativo y todos trabajan en colaboración con la FAADA para facilitar la estancia a personas con animales, recopilar datos e información de la situación del perro, asesorar a la persona para que pueda llevarlo al veterinario, y ofrecerle material, alimentos y desparasitarlo.

Las personas que acompañamos y que viven en un piso o en el Piso Cero (un recurso de baja exigencia para quien hace mucho de tiempo que vive en la calle y no ha encontrado cabida en otros espacios) también pueden acceder a nuestros servicios sin necesidad de excluir a su animal de compañía. Desde 2015 Arrels admite a los animales en los pisos individuales y actualmente unas diez personas a las cuales garantizamos alojamiento viven con un gato, perro o pájaro. En cuanto al Piso Cero, desde que se abrió el año 2017,, hemos podido comprobar cómo es de factible tener espacios de baja exigencia donde las personas puedan venir a descansar acompañadas por sus animales.

En la Llar Pere Barnés, espacio que acoge unas cuarenta personas que han vivido en la calle y que arrastran como consecuencia secuelas físicas o psíquicas, los equipos de la entidad están en pleno proceso de formación para poder acoger animales de compañía. “Desde la Llar queremos tener la experiencia de convivir con un animal y nos estamos asesorando para hacerlo. Aun así, ya estamos haciendo actividades con perros esporádicamente y fluyen muy bien, generan mucha ilusión entre las personas de la Llar que se despiertan, sonríen, cuidan, andan y se responsabilizan”, explica Laia Vila, jefa de este recurso.

En nuestro taller La troballa también estamos empezando a trabajar para establecer protocolos y abrir el debate para llegar a acuerdos que nos permitan que las personas que tienen animales de compañía no tengan ningún impedimento para hacer las actividades que ofrecemos. En definitiva, se trata de conseguir que nadie se vea excluido de nuestros servicios y recursos. Trabajamos para garantizar derechos con una visión integral y para transformar realmente la situación de las personas.

 

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