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Propuestas sobre la vivienda en Barcelona para que nadie duerma en la calle

Arrels | 22/03/2018 | Deja un comentario

En Arrels hemos invertido el 54,35% del presupuesto de 2017 en alojamiento y apoyo social. Con este dinero, hemos garantizado vivienda estable a 248 personas en pisos individuales o compartidos, en espacios de baja exigencia o en la Llar de Arrels, según sus necesidades. Estas personas se incluyen dentro de las 2.006 que pasan la noche en recursos públicos y privados de la ciudad. Pero todavía queda un reto importante porque en Barcelona hay 1.026 personas durmiendo al raso y se necesitan soluciones residenciales para que ninguna de ellas tenga que dormir en la calle.

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La estabilidad, la confianza y la seguridad que ofrece un hogar son claves para que la persona recupere la autoestima y la autonomía que la vida en la calle le ha quitado. Está demostrado que cuando una persona sin hogar entra a vivir en un piso y cuenta con unos ingresos mínimos y seguros mejora su situación y cada vez necesita menos apoyo.

¿Qué hemos hecho en Arrels en 2017?

Hemos seguido apostando por la vivienda estable y hemos garantizado el alojamiento en pisos a 139 personas, un 56% del total de personas alojadas por Arrels. Durante el año, hemos gestionado 79 pisos en Barcelona y alrededores (61 son individuales). En 2018, seguimos buscando más pisos, a pesar de las dificultades que nos estamos encontrando para conseguir alquileres a precios asequibles.

Propuestas a la ciudad de Barcelona

Vivir en Barcelona tiene un coste mínimo de 437 euros mensuales sin contar la vivienda y, de media, el precio del alquiler ya ha superado los 900 euros. La realidad es que estos precios no se ajustan a la capacidad económica de las personas y dificulta a muchas de ellas salir de situaciones de pobreza. La Red de Atención a Personas Sin Hogar de Barcelona (XAPSLL) ofrece plazas para 2.006 personas en recursos públicos y privados; el 34% son en pisos.

Proponemos fomentar la vivienda social a precio asequible y potenciarla para que así accedan más personas que han vivido o viven en la calle desde hace años. Es necesario:

  • Facilitar que las personas sin hogar puedan optar a pisos de protección oficial. Por un lado, los requisitos de acceso no deberían estar condicionados por la falta de recursos económicos. Por otro, fomentar más dotaciones habitacionales específicas para personas sin hogar (en los últimos 5 años en Barcelona sólo se ha promovido una).
  • Considerar el hecho de dormir en la calle como una situación de urgencia que pueda ser abordada por el Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona, que atiende casos de desahucios y situaciones de personas en “crisis social grave”.
  • Abrir la Mesa de Emergencia de Barcelona para que las personas que se encuentran en situación de calle puedan acceder a una vivienda social.
  • Incluir facilidades fiscales para fomentar que los propietarios particulares alquilen a precio asequible a entidades sociales que trabajan con personas vulnerables.
  • Aumentar el número de viviendas del modelo Housing First en la ciudad. El Plan de lucha contra el sinhogarismo de Barcelona se fija como objetivo para 2020 tener 150 viviendas estables para 150 personas que viven en la calle, pero son insuficientes.
  • A nivel estatal, también sería necesario modificar la Ley de Arrendamientos Urbanos para que los contratos de alquiler duren más de tres años y generen mayor estabilidad al inquilino.

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Hay personas que hace años que viven en la calle y no han encontrado ningún recurso que tenga en cuenta sus necesidades: poder acceder con todas sus pertenencias, estar acompañados de sus animales, poder llevar bebida o dormir en espacios no masificados. Los espacios de baja exigencia están concebidos como una prolongación de la calle donde la normativa es más flexible.

¿Qué hemos hecho en Arrels en 2017?

En 2017, Arrels ha abierto dos recursos de baja exigencia en los que han dormido 57 personas. Uno de ellos es el Piso Cero. En un año, el 44,2% de las personas que han dormido allí han mejorado su situación residencial, entrando en un nuevo recurso de vivienda más estable.

También sabemos que el Piso Cero ha servido como espacio de nueva oportunidad para un 23,1 % de las personas, que han tenido que abandonar temporalmente su residencia habitual.

Propuestas a la ciudad de Barcelona

Nuestra experiencia en este tipo de recursos nos hace plantear que se podrían replicar estos espacios para dar una respuesta inmediata a las 1.026 personas que duermen en las calles de Barcelona.

  • Proponemos abrir en cada barrio de la ciudad un espacio de acogida de baja exigencia, no masificado, donde la persona se pueda quedar el tiempo que necesite. Con normas que se adapten a las necesidades de las personas y no al revés y que permitan conocer una a una cada persona.

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Vivir en la calle deteriora la salud porque la persona está expuesta a muchos riesgos como la violencia, el frio, la lluvia o las insolaciones, pero también tiene que afrontar día a día el miedo y la inseguridad. Vivir en la calle también acorta los años de vida: en 2017 hemos dicho adiós a 30 personas que conocíamos y que, de media, tenían 62 años, 20 años menos que el resto de los barceloneses y barcelonesas.

¿Qué hemos hecho en Arrels en 2017?

En 2017 hemos podido garantizar el servicio residencial para 54 personas que conocemos. Lo hemos hecho en la Llar Pere Barnés, una residencia de media estancia para personas que han vivido en la calle y tienen la salud frágil, tanto física como mental.

Propuestas a la ciudad de Barcelona

En dos años el número de personas sin hogar alojadas en equipamientos públicos y privados de Barcelona con discapacidad certificada ha crecido de 142 a 234; el de personas con dependencia ha aumentado de 52 a 90. Representan un 11% y un 4% respectivamente sobre el total de personas alojadas, según la Diagnosi 2017: la situació del sensellarisme a Barcelona. Proponemos:

Abrir más espacios en la ciudad para personas que han vivido en la calle y que tienen problemas de salud, para dar respuesta a las necesidades específicas de estas personas.

  • Adaptar los recursos existentes para atender las necesidades de las personas que han vivido en la calle y que presentan múltiples problemáticas; la mayoría de los centros que existen dan respuesta a una única patología.
  • Abrir más espacios adecuados en la ciudad que den respuesta a las necesidades específicas de estas personas y que se conviertan en un hogar estable donde poder vivir.

Más información
Descárgate la memoria de Arrels 2017

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