Desalojar a las personas que duermen en la calle solo traslada el problema


Personas que duermen en la calle nos cuentan estos días que han tenido que cambiar el lugar donde dormían a petición de la Guardia Urbana de Barcelona. Otros comentan que, a menudo, las despiertan a primera hora de la mañana para que se levanten. Desde Arrels pedimos al Ayuntamiento actuar desde la perspectiva de derechos y recordamos que la Ordenanza de Civismo no se puede aplicar de la misma manera para todo el mundo porque las personas sin hogar no tienen alternativa.

Una actuación de la Guardia Urbana en el paseo Picasso significó que, la semana pasada, las personas sin hogar que dormían bajo los porches tubieran que irse y buscar un nuevo lugar donde poder pasar la noche. Según la Guardia Urbana, se actuó después de algunas llamadas por parte de vecinos que se quejaban de disturbios. A las personas que dormían, sin embargo, la acción les ha provocado un sentimiento de malestar e impotencia; tienen que buscar un lugar nuevo donde instalarse y volver a empezar.

En el parque de la Ciutadella se ha vivido también un hecho similar. Hace unas noches, las personas que dormían tuvieron que salir y algunas, con las prisas, tuvieron que dejar algunas de sus pertenencias. Era una noche que llovía mucho.

Desplazar a las personas que duermen en la calle no es la solución porque el problema no desaparece, únicamente se traslada. La semana pasada, sucedió en el paseo Picasso y en el parque de la Ciutadella. Pasa cada mañana a primera hora cuando la policía invita a las personas que duermen en la calle a levantarse y recoger sus cosas. Y está pasando estos días en la acampada de personas sin hogar que hay en la plaza Catalunya de Barcelona, ​​donde han hecho desmontar algunas de las tiendas en varias ocasiones y hoy mismo han desalojado a las personas que duermen en la plaza.

En Barcelona, ​​1.026 personas duermen en la calle, un 56% más que en 2008. Los recursos públicos y privados acogen a más de 2.000 personas pero no disponen de más plazas libres para evitar que nadie tenga que dormir a la intemperie.

La actual Ordenanza de Civismo, que entró en vigor en 2006, dice que “es un deber básico de convivencia ciudadana tratar con respeto, atención, consideración y solidaridad especiales a aquellas personas que, por sus circunstancias personales, sociales o de cualquier otra índole, más lo necesiten”. También especifica que “cuando el presunto responsable del incumplimiento de la ordenanza sea indigente o presente otras carencias o necesidades de asistencia social o de atención médica especiales o urgentes, los agentes de la autoridad que intervengan le informarán de la posibilidad de acudir a los servicios sociales o médicos correspondientes y del lugar concreto donde lo pueden hacer”.

El problema de base de la Ordenanza, desde la perspectiva de la problemática del sinhogarismo, es que establece que una persona no puede dormir en la calle.

La ordenanza establece que todos los ciudadanos y ciudadanas que hacemos uso del espacio público tenemos unos derechos y unos deberes pero hay colectivos para los que el espacio público es su única alternativa y, por tanto, no podrán cumplir todos sus deberes en las mismas condiciones. Si no se puede dormir en la calle, ¿qué debe hacer una persona sin hogar? ¿Cuál es la alternativa?

Algunas propuestas: ordenanzas desde los derechos y policía más sensibilizada

Tener que dormir en la calle no es un comportamiento incívico sino una vulneración de derechos y desde esta perspectiva se debería actuar. Detallamos algunas propuestas para paliar la situación:

  • El Plan de lucha contra el sinhogarismo de Barcelona 2016-2020 se marca como objetivo garantizar la seguridad de las personas que duermen en la calle. Para ello, prevé promover medidas para luchar contra la aporofobia y, por otro lado, sensibilizar a los cuerpos de seguridad sobre la realidad de las personas sin hogar, “con formaciones específicas a la Guardia Urbana”. Desde Arrels pedimos avanzar en este objetivo, así como más coordinación entre la Guardia Urbana y los servicios municipales y las entidades que conocemos a las personas sin hogar.
  • La Guardia Urbana tiene como práctica habitual invitar a las personas que duermen en la calle a levantarse a primera hora de la mañana y les recuerda dónde están los albergues u otros recursos de la ciudad. Lo hacen, según la Guardia Urbana, sin multarlas. Desde Arrels proponemos que, en estos casos, el papel de la Guardia Urbana sea contactar de manera inmediata con servicios sociales para que se hagan cargo de la situación.
  • En casos de conflicto con el resto de vecinos y vecinas de Barcelona, ​​proponemos apostar por la mediación y la sensibilización para que las personas en situación más vulnerable no tengan que sufrir más. Según una encuesta a la ciudadanía en Barcelona impulsada por Arrels en 2016, el 75% de los vecinos y vecinas consideran el sinhogarismo una problemática significativa y 4 de cada 5 creen que hay que recuperar los derechos de las personas porque vivir en la calle no es normal.
  • Para que las personas que duermen en la calle puedan recuperar sus derechos es necesario que puedan acceder a una vivienda digna y estable. Mientras se avanza en este sentido, proponemos una medida a corto plazo para que nadie tenga que dormir en la calle: abrir espacios pequeños por toda la ciudad, de baja exigencia, que respeten la privacidad y que sirvan para crear vínculos con las personas y saber qué necesitan.
  • Estamos convencidos de que es posible conseguir #nadiedurmiendoenlacalle pero para ello se necesitan políticas de prevención para que nadie pierda su casa y políticas de atención social y de vivienda dirigidas a las personas que viven en la calle. Instamos al gobierno de Barcelona y al resto de grupos políticos municipales a ponerse de acuerdo, a desatascar iniciativas como la renovación de la Ordenanza de Civismo y a trabajar juntos con un único objetivo.

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