Tres personas que vivían en la calle han muerto a causa de agresiones violentas en las últimas cuatro semanas en Barcelona. El hecho de no poder confinarse durante el estado de alarma agrava la situación de las personas sin hogar, las expone a más riesgos y vulnera aún más sus derechos. Desde Arrels, alertamos de situaciones de inseguridad y rechazamos que se sancione a las personas, se las obligue a cambiarse de sitio o se tiren sus pertenencias.

El sábado pasado, un hombre que dormía en la calle Casp de Barcelona recibió un golpe en la cabeza y acabó muriendo. Tenía unos 60 años. Dos días antes, se vivió una escena similar en el barrio de Fort Pienc cuando un joven veinteañero que vivía en la calle murió a causa de una agresión. Estas dos muertes se suman a otra que se produjo el 19 de marzo, pocos días después de entrar en vigor el estado de alarma, cuando a causa de una pelea una tercera persona murió violentamente. Tenía poco más de 50 años.

Tener que vivir en la calle es un riesgo para la persona siempre y, en estos momentos de estado de alarma, aún lo es más. Según los datos del último censo, la violencia física y/o verbal hacia las personas sin hogar ha aumentado durante el último año: el 40% de las personas dicen haber sido víctimas de agresiones y la cifra aumenta hasta el 60% en el caso de las personas que hace más de cinco años que viven en la calle.

No tener un hogar implica la vulneración de derechos y estos días se hace más evidente: las personas que viven en la calle no tienen un lugar seguro y estable donde confinarse, quedan más expuestas a abusos y situaciones de riesgo, y estas violencias quedan más invisibilizadas porque es más fácil que la persona esté sola porque no hay mucha gente en la calle. “La situación de excepcionalidad que estamos viviendo puede dar pie a situaciones de violencia y a sensación de inseguridad por parte de las personas que viven en la calle. Es un momento idóneo para discursos xenófobos y aporofóbicos “, afirma Beatriz Fernández, responsable del equipo jurídico de Arrels.

Desde Arrels, condenamos la violencia hacia estas tres personas sin hogar que han fallecido, así como otras situaciones de aporofobia por parte de la ciudadanía y de abuso por parte de los cuerpos de seguridad y otros actores que hemos detectado. No puede ser que vecinos y vecinas tiren piedras y agua a personas que pernoctan en la calle ni que la policía impida llegar al servicio de duchas a un hombre, a pesar de tener el permiso de desplazamiento por necesidad básica emitido por el Ayuntamiento de Barcelona y que acredita que vive en la calle. Nos preocupa también que todas las personas que estos días han hecho uso de nuestro centro abierto nos expliquen que viven con preocupación y miedo el hecho de que la policía las haya parado por la calle.

Situaciones de abuso y de vulneración de derechos

Desde el equipo de calle, el centro abierto y el equipo jurídico de Arrels nos hemos fijado estos días en posibles vulneraciones de derechos entre las personas que viven al raso. La mayoría de los casos que hemos detectado se produjeron durante los primeros días de confinamiento – aunque todavía encontramos casos puntuales – y tienen que ver sobre todo con el derecho a la movilidad, a la seguridad y al espacio público.

Las personas sin hogar que no se pueden confinar necesitan desplazarse por la ciudad para poder ducharse, comer, guardar sus cosas… Estos días, sin embargo, algunas han tenido que cambiar de lugar donde dormir porque la policía las ha echado, otras han tenido que desplazarse a pesar de explicar que vivían en la calle, y otras han recibido la instrucción de no estar paradas en la vía pública.

“Desde Arrels tenemos constancia directa de seis sanciones y sabemos que hay casos de personas atendidas por otros servicios”, afirma Bea Fernández. “El hecho de que la policía esté más presente estos días se puede vivir, desde la perspectiva de una persona que vive en la calle, como una amenaza y no tanto como una protección.” A finales de marzo, el Ayuntamiento empezó a repartir entre las personas que viven al raso un justificante de desplazamiento por necesidad básica que acredita que la persona no tiene un hogar. Desde entonces, la Guardia Urbana puede parar a una persona sin hogar que esté en la calle para comprobar su situación pero no la puede sancionar.

También se han producido situaciones similares en espacios con seguridad privada como la estación de Sants y casos en los que policía y servicios de la limpieza han tirado las pertenencias de personas que duermen al raso. A estos derechos vulnerados se suman otros que se han visto agravados como el derecho a la salud, ya que las personas que viven al raso presentan más enfermedades crónicas que el resto de la población y tienen más riesgo de sufrir enfermedades infecciosas y respiratorias. tienen más riesgo de padecer enfermedades infecciosas y respiratorias. También destacan el derecho a la higiene y la alimentación, ya que una veintena de recursos públicos y privados de la ciudad han tenido que cerrar y, aunque se han abierto otros, no todo el mundo vuelve a tener acceso y, en el caso de los alimentos, no se trata de comida caliente.

¿Qué puedes hacer si ves una situación de abuso?

Desde la aplicación del estado de alarma, en Arrels hemos recogido 27 casos de vulneración de derechos y hemos reportado cinco casos de denuncia y sanciones, siguiendo el protocolo que ha establecido el Ayuntamiento de Barcelona. También hemos habilitado un teléfono de orientación jurídica que pueden utilizar personas sin hogar que han sufrido situaciones de abuso y vecinos y vecinas que las hayan presenciado, y hemos repartido acreditaciones a personas sin hogar conforme están en situación de calle.

Las situaciones de rechazo existen pero también hemos constatado la sensibilidad de muchos vecinos y vecinas preocupados por las personas que viven en la calle y el apoyo a través de acciones individuales y de redes de ayuda. En este contexto, pedimos apoyo a la ciudadanía para visibilizar y hacernos llegar cualquier situación de abusos hacia personas sin hogar que puedan presenciar:

  • Si detectas una situación de abuso por el hecho de vivir en la calle, puedes contactar con nuestro equipo jurídico llamando o enviando un mensaje al teléfono 635 439 400 y a través del correo electrónico juridic@arrelsfundacio.org. Recogeremos el caso, orientaremos y daremos apoyo jurídico. Si la situación de vulneración de derechos tiene lugar en la vía pública, puedes registrarla en imágenes y nos lo puedes enviar.
  • El hecho de que estos días haya menos gente paseando por las calles de la ciudad hace que las personas que viven al raso sean más vulnerables a otras personas que puedan tener prejuicios. ¡Ayúdanos a romperlos!

Más información:

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