Daniel Roca es médico de familia en el Centro de Atención Primaria Raval Sud y ha aportado su punto de vista y su experiencia en el documento La vulnerabilidad de las personas que viven en la calle en Barcelona. En esta entrevista habla sobre aspectos relacionados con la salud de las personas que viven en la calle.

En el censo de personas sin hogar realizado por Arrels el pasado mes de mayo en Barcelona, ​​un 50% de las personas encuestadas aseguró tener tarjeta sanitaria, un 17% afirmó no tomar la medicación recetada por el médico y un 13% tuvo que dejar el piso o el albergue donde dormía por problemas de salud mental. Sobre diversos aspectos relacionados con la salud de las personas sin hogar hemos hablado con el doctor Daniel Roca.

Participaste como voluntario durante el censo de personas que viven en la calle en Barcelona, ​​¿qué aspectos destacarías de la experiencia?

Creo que la realización del censo fue de gran utilidad ya que el principal problema de las personas sin hogar es la invisibilidad en la que viven y esta acción ha permitido conocer su situación y circunstancias de vida.

¿Cuáles son las enfermedades más habituales entre las personas que viven en la calle?

No hay enfermedades diferentes o específicas, son las enfermedades del último vagón del tren. Se pueden clasificar en cuatro grandes grupos: enfermedades infecciosas, enfermedades crónicas, problemas de salud mental y adicciones y, finalmente, todo lo relacionado con patologías traumáticas. Las más frecuentes son las relacionadas con salud mental y adicciones, especialmente el alcoholismo. También sufren muchas enfermedades vinculadas al aparato respiratorio.

¿Crees que las personas que viven en la calle tienen una percepción real sobre su salud?

Lo mismo que la población general, la tendencia a justificar nuestra propia desgracia por culpa de la salud la he visto en todo el mundo. Sin embargo tal vez es menos habitual, no consideran la salud como una prioridad, la vida diaria de estas personas está basada en la supervivencia y no hay espacio para analizar o reflexionar sobre la situación.

¿Es difícil que sigan un tratamiento médico?

El planteamiento que hacemos es de mínimos, adaptado a la situación de la persona, ya que la constancia a la hora de tomar la medicación no es siempre la deseada. Hay que ser práctico y simplificar el tratamiento, a veces es mejor elegir uno de segunda elección que sabemos que se tomará en lugar de uno de primera elección que sabemos que no lo terminará.

¿Facilita el acceso al centro médico el hecho de que estas personas vayan acompañadas por parte de profesionales de entidades?

Son personas sufridas que cuando vienen a la consulta es porque están muy mal y ya es tarde desde el punto de vista médico. Normalmente es gente que tiene mucho respeto y mucho miedo a la bata blanca y no perciben la salud como una prioridad, por lo tanto, el hecho de ir acompañados facilita que vengan al centro.

¿Después de años de vivir en la calle puede haber una recuperación de salud integral cuando la situación de estas personas mejora?

Por supuesto, no tengo ninguna duda, siempre hay recorrido de mejora. He visto cambios espectaculares en personas sin techo cuando han tenido cuidado de su salud, sobre todo física; en el caso de salud mental ya es más complicado. Sin embargo, estoy convencido de que la situación es reversible.

Un 13% de las personas encuestadas declaran padecer un trastorno de salud mental que ha provocado que la echaran de algún recurso. ¿Crees que esta cifra es real o bien la percepción de las personas con problemas mentales es demasiado subjetiva?

Creo que este dato está infradiagnosticado. La salud mental es un tema complicado y, a veces, sabemos que padece alguna enfermedad de este tipo para la medicación que toma. El censo tiene sus limitaciones y esta cifra se debe leer con cautela ya que probablemente es sólo la punta del iceberg.

Un 50% de personas declaran no tener tarjeta sanitaria. ¿A qué se debe?

Esta cifra es elevada ya que para disponer de tarjeta sanitaria sólo hay que estar censado en Barcelona. Probablemente mucha gente no sabe que es fácil conseguirla porque viven fuera del sistema, creo que no se trata de una decisión razonada. Sin embargo, en urgencias siempre se les atiende.

¿Qué retos de futuro hay en referencia al colectivo de personas sin hogar y el acceso a la salud?

Hay mucho trabajo por hacer. Desde el punto de vista del sistema sanitario, tenemos mucho retos por resolver, por ejemplo el tema de la accesibilidad; se trata de un colectivo que requiere una atención especial y los profesionales sanitarios están sometidos a un nivel de estrés que imposibilita asumir más carga adicional.

Por otra parte, también hay un punto de sensibilidad y formación por parte del colectivo médico hacia las especificidades de las personas sin hogar. Otro reto importante es la coordinación entre diferentes servicios; por ejemplo, no existe una base de datos con información compartida ya veces llega una persona sin hogar y no puedo saber quién lo ha visitado antes, si alguna entidad le hace seguimiento, si se aloja en algún equipamiento…

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