“Vivir en la calle en sí mismo es peligroso para la salud, la Operación Frío tranquiliza conciencias”


Cuando bajan las temperaturas, algunos municipios catalanes activan la Operación Frío porque se considera que hay riesgo para la vida de las personas. En Barcelona se ha activado hace unos días abriendo 75 plazas nocturnas pero en la calle duermen 1.200 personas. Entrevistamos a Daniel Roca, médico de familia en el centro de atención primaria Raval Sur y el CAS Baluard, para saber cómo se ve afectada la salud de las personas sin hogar.

En Barcelona se activa cada año un dispositivo invernal para las personas sin hogar: entre diciembre y marzo se habilitan 75 plazas nocturnas y, si la temperatura baja hasta los 0ºC, abren 325 plazas más unos días porque se considera que la vida de las personas se encuentra en riesgo. ¿Qué te parece?
La sensación es que se trata de una acción para tranquilizar conciencias. Yo haría un cambio de escala de valores: lo que es peligroso para la salud es vivir en la calle en sí mismo. En esta primera fase en la que se abren las 75 plazas, diría que ya hay peligro para la salud. Cuando se baja de cero grados, hay un peligro de riesgo vital porque te puedes morir. Tratamos el frío como una situación de emergencia pero que haya una persona durmiendo en la calle ya es una emergencia.

En Barcelona hay 285 días al año en los que la temperatura baja de los 15ºC, sube de los 30ºC o llueve. ¿Cómo afecta a una persona que vive en la calle y que está expuesta de forma continuada?
Las personas que viven en la calle están más expuestas a desnutrición, presentan problemas de salud previos y el hecho de estar expuestas a temperaturas extremas las pone en una situación de riesgo. Pero insisto: hace tiempo que se sabe que el hecho de vivir en la calle es un factor de riesgo intrínseco para enfermar y para morir. Hay bibliografía que dice que, por el hecho de haber vivido en la calle, la persona se muere 15 años antes.
Estéticamente podemos hacer cosas porque hace frío y está muy bien que haya alguien que gracias a este dispositivo no duerma al raso, pero ¿cómo justificamos que pasado el frío la volvemos a enviar a la calle? Hace falta una mirada cronológica y estacionalmente más amplia y decisiones y voluntades políticas.

¿Qué problemas de salud suelen presentar las personas que duermen en la calle?
Hablamos de cuatro grandes grupos de enfermedades asociadas por el hecho de vivir en la calle. En el primero aparecen las enfermedades crónicas; no es que haya más casos sino que está menos controlada porque para las personas que viven en la calle es difícil hacer un tratamiento regularizado y recibir asistencia sanitaria como es debido. El segundo grupo lo forman las enfermedades infecciosas. La incidencia de la hepatitis, la tuberculosis, el VIH, las enfermedades de transmisión sexual, etc, es superior a la de la población en general y también hay más riesgo de pulmonías. La primera autopsia que hice como estudiante, de hecho, fue la de una persona sin hogar que murió de pulmonía y se me quedó grabado: no era algo casual sino habitual.
El tercer gran grupo lo formarían la salud mental y las adicciones. En el CAP de Raval Sur estamos haciendo un estudio precisamente sobre la salud de las personas sin hogar y los primeros datos que tenemos hablan de un 80% de personas con problema de adicción y de un 40%-50% de problemas de ansiedad y depresión; también de un 10% de trastorno mental severo. Por último, hablaríamos de la accidentabilidad. Cuando vives en la calle estás expuesto a traumatismos, agresiones, accidentes… los porcentajes deberían poner rojo a cualquiera.

¿Qué acceso tienen las personas que viven en la calle al sistema sanitario?
Cuando una persona vive en la calle dedica mucho tiempo a sobrevivir y no tiene una mirada a largo plazo, no se puede hacer una medicina preventiva. Las personas que viven en la calle y no tienen el apoyo de nadie solo utilizan el sistema sanitario cuando se encuentran muy mal. Y entonces lo hacen a través de los dispositivos de urgencias, que a día de hoy no tienen los recursos necesarios.

La vivienda como receta para mejorar la salud

El hecho de tener un hogar ¿mejoraría la salud de la persona?
La morbilidad y problemas de salud de los que estamos hablando suponen un gasto sanitario. A las personas se las debe atender y la manera más económica para el sistema sería que todo el mundo tuviera un alojamiento, porque el primer factor de riesgo es el hecho de vivir en la calle.

¿Qué se debería hacer para acercar el sistema sanitario a las personas que duermen en la calle?
Hay que diseñar dispositivos sanitarios con una mirada más amigable hacia el sinhogarismo. En otros países hay experiencias. Un dispositivo sanitario dirigido a las personas sin hogar debería incluir tres cosas.
Por un lado, una clínica que no parezca una clínica y que priorice al máximo la accesibilidad; abierta a la población en general pero específicamente dirigida a la población sin hogar y con unos recursos mínimos para una primera valoración, podología, odontología y otras especialidades.
En segundo lugar, equipos de calle especializados en salud orgánica que puedan atender a la persona que vive al raso. Tenemos ejemplos como la asociación Street Medicine y aquí en Barcelona se hace en el ámbito de la salud mental. En tercer lugar, e inspirado en el proyecto británico Pathway, crearía un dispositivo de enlace para que cuando una persona sin hogar ingresa en el hospital se busque un recurso de salida desde el minuto cero.
Con estos servicios generaríamos conocimiento, experiencia y sensibilización entre el colectivo médico. El primer paso, sin embargo, es abordar la problemática desde la dignidad, aproximarnos a la realidad de las personas que viven en la calle todo el año y poner en marcha políticas de alojamiento reales e imaginativas a bajo coste.

Más información práctica por si ves a una persona durmiendo en la calle.

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