En Barcelona hay más personas viviendo en la calle y en asentamientos irregulares. El número de plazas de alojamiento en los recursos públicos y privados ha crecido y siempre están llenas pero no resuelven la situación. Lo explica la Red de Atención a Personas Sin Hogar en su Diagnóstico 2019, que alerta de otras situaciones de sinhogarismo invisible y evidencia que el 18% de las personas sin hogar tiene entre 18 y 30 años.

2008 fue el primer año en el que en Barcelona se organizó un recuento de personas sin hogar; se localizaron 658 personas viviendo en la calle y 265 personas viviendo en asentamientos irregulares y se contabilizaron 1.190 personas pernoctando en los recursos públicos y privados de la ciudad. Once años más tarde, la situación ha empeorado y la capital catalana acoge a un 83% más de personas sin hogar.

Los datos los da el Diagnóstico 2019, el informe bianual de la Red de Atención de Personas Sin Hogar (XAPSLL). Según el documento, en la actualidad hablamos de:

  • 1.027 personas viviendo en la calle en Barcelona, un 56% más que hace once años;
  • 498 personas viviendo en asentamientos, un 15% más que en 2015;
  • 2.171 personas durmiendo en albergues, centros y alojamientos públicos y privados, lo que significa un incremento del 82% respecto a hace once años.

En el caso de las personas que viven en la calle, desde Arrels afirmamos que la cifra es aún más elevada y hablamos de 1.995 personas porque son las que localizamos en junio de 2019 durante el censo de personas que duermen en la calle. Eso significaría que en total en Barcelona hablamos de 3.864 personas sin hogar.

“Los datos son muy duros. El aumento de personas sin hogar que viven en la calle afecta mucho a Barcelona y a la mayoría de las ciudades europeas”, afirma Sonia Fuertes, comisionada de Acción Social en el Ayuntamiento de Barcelona. Según Fuertes, la falta de vivienda asequible, el deterioro de las condiciones de trabajo y la ley de extranjería son algunos de los factores estructurales que dificultan a las personas acceder a una vivienda digna y estable.

La respuesta que se está dando desde el Ayuntamiento y las entidades que forman la XAPSLL es importante pero insuficiente. De las 1.190 plazas de alojamiento públicas y privadas que había en Barcelona en 2008, por ejemplo, se ha pasado a las 2.171 actuales, un 82% más. En este contexto, desde la XAPSLL recuerdan la necesidad de seguir poniendo el derecho a la vivienda en el centro de las políticas y de abordar la problemática a nivel supramunicipal.

Situaciones invisibles de sinhogarismo

El primer paso para abordar la problemática del sinhogarismo es poderla dimensionar. En Barcelona sabemos el número de personas que duermen en la calle, en los recursos públicos y privados y en asentamientos.

Según el diagnóstico de la XAPSLL de este año, la mayoría de las personas que viven en la calle en Barcelona son hombres y el 45% son personas comunitarias. Durante los últimos años, las mujeres nunca han representado más del 15% de las personas que viven en la calle. “Quedan invisibles tanto en la calle como en los recursos y están más expuestas a situaciones de violencia”, explica Mafe Contreras, coautora del Diagnóstico 2019.

El informe también recoge datos sobre las 2.171 personas alojadas en los albergues, pisos con apoyo social, pensiones y habitaciones de realquiler. El 57,6% son hombres, el 24% son mujeres y el 18,3% son menores de 18 años. Destaca el hecho de que el 38% de las personas alojadas no tiene ningún tipo de ingreso y que el 9,2% son personas que a pesar de tener un empleo no tienen acceso a una vivienda.

No tener un hogar, sin embargo, significa muchas otras situaciones: vivir en un refugio para mujeres, estar en un centro temporal para personas migradas o que han pedido asilo, sufrir violencia de género en casa, vivir en una vivienda masificada o bajo amenaza de desahucio, salir de la cárcel o del hospital y no tener donde ir… Se trata de “la cara oculta de la exclusión residencial, de la que no tenemos datos”, afirma Mafe Contreras.

El 17,9% de las personas sin hogar son jóvenes

El Diagnóstico 2019 se centra especialmente en la realidad de las personas de entre 18 y 30 años. Representan el 17,9% de las personas sin hogar en Barcelona y son la franja de edad que aumenta en mayor proporción. Ha aumentado el número de jóvenes que se alojan en los recursos de la XAPSLL (389, según el actual diagnóstico) y también el número de jóvenes que duermen en la calle (145).

Para Maria Verdaguer, coautora del Diagnóstico 2019, poner el foco en el sinhogarismo juvenil es importante porque sufrir esta situación “puede suponer la ruptura de la transición hacia la adultez y de la construcción del proyecto vital propio”. La precarización laboral, la burbuja inmobiliaria y la falta de protección del derecho a la vivienda son algunos de los factores que las personas jóvenes sin hogar entrevistadas destacan como principales dificultades.

Entre las 34 personas jóvenes que han dado su testimonio para el informe, hay mujeres jóvenes que han contado muchas historias de violencia, que han sido madres sin tener un hogar y que han vivido un recorrido de sinhogarismo que las ha invisibilizado. Otros jóvenes ex tutelados, algunos nacidos en casa y otros que han llegado de otros países, han visto como la ley de extranjería prevalece sobre los derechos de los menores. También se recoge la voz de jóvenes que han vivido procesos migratorios y en los que su situación administrativa irregular ha sido clave para sufrir sinhogarismo y la de otros que, a consecuencia de diferentes factores, han padecido problemas de salud mental.

El apoyo de amistades y conocidos que también viven en la calle o que ya tienen un hogar, la comunicación con la familia aunque esté lejos, la ocupación del tiempo en actividades abiertas al barrio y el hecho de tener planes y expectativas de futuro son algunas de las estrategias de autoprotección y de apoyo mutuo de los jóvenes sin hogar que se recogen en el informe.

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