Un mínimo de 1.982 personas viven en las calles de Barcelona y más de 6.500 no tienen hogar en Cataluña. Desde Arrels, creemos que necesitamos políticas transformadoras para abordar el sinhogarismo en el ámbito municipal y autonómico. Por eso, esta semana hemos hecho llegar 160 ejemplares del Diccionario de sinhogarismo al Parlamento de Cataluña y otros actores institucionales que deciden las políticas públicas que tienen un impacto directo en la vida de las personas sin hogar, como la Ley de sinhogarismo, que se está tramitando actualmente.
“En el momento actual, con la tramitación de la Ley de sinhogarismo, el lenguaje que usas no es solo una cuestión formal, sino una herramienta política que contribuye a garantizar derechos o perpetuar miradas que invisibilizan”. Así empieza la carta que hemos dirigido, junto con un ejemplar de Diccionario de sinhogarismo, a los ocho grupos parlamentarios (PSC, Juntos, ERC, PP, Vox, Comunes, CUP y grupo Mixto) y el presidente del Parlamento. En total, 136 diputados que han recibido un ejemplar con una voluntad clara: que sea una herramienta útil en el proceso legislativo que tienen entre manos.
La propuesta de Ley de sinhogarismo, que está en proceso de tramitación en el Parlamento desde 2022, trabaja justamente sobre conceptos que están incluidos en el diccionario y que determinan el punto de vista desde el cual se puede trabajar la problemática. Este enfoque acabará influyendo en el resultado de la tramitación y en las medidas que contemple la norma, que busca garantizar una serie de servicios y recursos en todos los municipios de Cataluña, más allá de la voluntad del gobierno local o su color político.
La carta recuerda a los parlamentarios que cuando hablamos de personas sin hogar, “no hablamos solo de ausencia de techo ni de recursos que abren o cierran basándose en el termómetro. Hablamos de la carencia de vivienda estable, de dificultades para acceder al derecho a la protección social o al derecho al espacio público y el padrón. Hablamos de prejuicios que condicionan las decisiones”.
Además de enviar el diccionario a los parlamentarios, desde Arrels lo hemos querido hacer llegar a otros actores políticos de peso en el abordaje del sinhogarismo, como por ejemplo el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; el defensor del Pueblo de la ciudad, David Bondia; o el presidente de la Generalitat, Salvador Illa. También han recibido un ejemplar la Sindicatura de Cataluña y las Consergerías de Territorio, Vivienda, Salud y Derechos Sociales de Cataluña, la Agencia catalana de la Vivienda y la Concejalía de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Barcelona.
Palabras como cronificación o criminalización, conceptos como aporofobia institucional, consigna o baja exigencia, son clave para garantizar que los servicios y recursos se adapten a las personas y no al revés, para que la realidad de las personas sin hogar y quien las acompañamos no quede lejos de la esfera política, donde se pueden decidir medidas que mejoren la vida de la población.
“Desde Arrels trabajamos con un horizonte claro, un concepto recogido en este diccionario: el cero absoluto, es decir, el momento en que nadie tenga que vivir en la calle en Cataluña. Un objetivo que solo será posible si las políticas públicas se construyen desde la comprensión y el compromiso con los derechos. La ley que estáis tramitando es una oportunidad para mejorar respuestas, crear recursos, y sobre todo para transformar la mirada”, dice la carta.
De hecho, la redacción del diccionario, que hemos editado con la colaboración del TERMCAT y Abacus, surgió a raíz de la Ley de sinhogarismo, que insta a la creación de un corpus lingüístico para consensuar definiciones y terminología en todos los ámbitos de la Administración y en el sector social.
Una ley que puede impactar en la vida de miles de personas sin hogar
Actualmente, en Barcelona y en el ámbito catalán se está trabajando en políticas para abordar el sinhogarismo y se está poniendo sobre la mesa la problemática en varios espacios institucionales. Por ejemplo, la Defensoria del Pueblo de Cataluña está trabajando conjuntamente con municipios, la Generalitat y entidades sociales en propuestas y acciones para llegar a un acuerdo de país. También hay una mesa de trabajo sobre la problemática en el Ayuntamiento de Barcelona y la sindicatura de Barcelona está trabajando un Plan para abordar el tema.
Las personas sin hogar a menudo quedan excluidas de los servicios y recursos o acceden de manera desigual según el municipio en que viven. En este sentido, la Ley de sinhogarismo responde a un problema estructural y en aumento y busca trabajar desde la perspectiva de derechos, estableciendo la obligación de que las administraciones tengan una serie de recursos desarrollados para las personas sin hogar.
La norma reconoce el derecho a un espacio residencial digno, el acceso a servicios básicos (higiene, consigna, duchas), a recursos de baja exigencia y acompañamiento social. El texto también establece la obligación de hacer recuentos y encuestas en los municipios de Cataluña con más de 50.000 habitantes, con el objetivo de dimensionar la problemática del sinhogarismo y elaborar un mapa de la problemática en Cataluña. Así mismo, contempla la necesidad de disponer de equipos de calle interdisciplinarios, con centros de baja exigencia y servicios básicos de higiene y consigna donde las personas sin hogar puedan guardar las pertenencias.
Todas estas medidas podrían mejorar sustancialmente la vida de las personas que acompañamos desde las entidades que impulsamos la propuesta de ley; pero, no son una realidad mientras la norma no se apruebe.
Más información:
– Infórmate sobre la Ley de sinhogarismo.
– Conoce el Diccionario de sinhogarismo.
– Lee la entrevista a Jordi Garcia, propulsor de la obra.
– Compra un ejemplar del diccionario.