¿Qué datos tenemos?

En Barcelona hay más de 3.800 personas sin hogar, un 83% más que hace once años. Desde 2008, los datos se actualizan de forma periódica. Gracias a los recuentos y censos, sabemos que:

  • 1.195 personas viven en la calle en Barcelona (según el censo de personas que duermen en la calle, organizado por Arrels Fundació en junio de 2019).
  • 2.171 personas duermen en recursos públicos y privados de la ciudad (según la Diagnosi 2019, publicada por la Red de Atención a Personas Sin Hogar en noviembre de 2019 -en catalán-).
  • 498 personas viven en asentamientos (según la Diagnosi 2019, publicada por la Red de Atención a Personas Sin Hogar -en catalán-).

La metodología del censo se basa en salir durante la noche para entrevistar a las personas que duermen en la calle. Durante el último censo, realizado en junio de 2019 y enmarcado en una campaña europea, se encuestó a 339 personas.

A través del censo de 2019 sabemos que el 78% de las personas presentaban una situación muy o bastante vulnerable. Algunos datos resultantes del censo 2018 son:

  • El 59,4% de las personas hace un año o más que duermen en la calle.
  • El 46% dicen tener problemas de salud física.
  • El 44% afirman no haber sido atendidas por ningún trabajador/a social  ni similar en los últimos seis meses.
  • El 38% de las personas entrevistadas afirman haber sido víctimas de violencia física y/o verbal y, en el caso de las mujeres, este porcentaje aumenta hasta el 43%.

En 2019, dijimos adiós a 56 personas que vivían o que habían vivido en la calle en Barcelona y que murieron en el último año. Tenían una media de edad de 56 años; esto significa 26 años menos que el resto de barceloneses y barcelonesas que también nos han dejado.

 

¿Qué se está haciendo?

En Barcelona se trabaja desde hace años para luchar contra la problemática del sinhogarismo. Desde el año 2008, la Xarxa d’Atenció a Persones Sense Llar (de la cual forman parte una trentena de entidades sociales, como Arrels, y el Ayuntamiento de Barcelona) organiza recuentos de manera periódica para saber cuántas personas duermen en las calles de la ciudad y poder dimensionar la problemática.

En el ámbito municipal existe también el Plan de lucha contra el sinhogarismo de Barcelona 2016-2020 impulsado por el Ayuntamiento con el objetivo de detallar las políticas a desarrollar para abordar la problemática del sinhogarismo.

A pesar de todos estos esfuerzos y los recursos empleados, el hecho de dormir en la calle no se considera una situación de urgencia en Barcelona y los retos aún son muchos. Es necesario ir más lejos, con políticas y recursos que miren a medio y largo plazo y, mientras, habilitar espacios en cada barrio para que las personas tengan un lugar seguro donde estar.

En cualquier caso, el objetivo debería ser dar estabilidad a la persona y que sepa que, una vez sale de la calle ya no volverá.