Recordamos a Drago: un homenaje desde la música para romper prejuicios hacia las personas sin hogar


El taller de Arrels se ha llenado de música para recordar a Dragomir Atasanov, más conocido como Drago. Pianista autodidacta, había vivido en la calle y, durante los últimos años, lo habíamos acompañado desde Arrels. El encuentro, organizado conjuntamente con la iniciativa Pianos Vius, se ha convertido en un espacio íntimo y emotivo para rendirle homenaje y, al mismo tiempo, repensar la mirada hacia las personas sin hogar.

Nacido en Bulgaria en 1972, Drago llegó hace unos años a Barcelona, donde acabó viviendo en la calle. En los últimos años participaba en La Troballa, el taller ocupacional de Arrels, un espacio en el que personas que viven o han vivido en la calle ocupan su tiempo con actividades vinculadas a sus intereses y habilidades.

La música formaba parte del día a día de Drago. “Allí donde había un piano, allí estaban sus manos”, recuerda Rocío Alonso, responsable del programa ocupacional La Troballa. A menudo se le podía encontrar tocando los pianos que hay en los hospitales Clínic y Sant Pau en Barcelona. 

Drago quería ahorrar para comprarse un teclado propio. Pero una noche, mientras dormía en la calle, le robaron la bolsa con el dinero que había guardado. “Al día siguiente llegó muy enfadado al taller”, explica Alonso. Aquella situación hizo que desde La Troballa se preguntaran de dónde salían los pianos que Drago tocaba en los hospitales. Así fue como llegaron hasta Pianos Vius, una iniciativa que promueve el acceso a la cultura a través de pianos instalados en hospitales y residencias, y que finalmente cedió uno de estos instrumentos al taller de Arrels.

Este mes de abril, nos ha dejado Drago. Hacía un tiempo que ya no vivía en la calle y residía en casa de una familia de acogida. Semanas después, el taller volvió a llenarse de música alrededor de aquel mismo piano, en un concierto homenaje que reunió a personas de Arrels, músicos de Pianos Vius y personas de otras entidades que le conocían.

Seis pianistas interpretaron temas que le gustaban o que habían tocado con él. Sonaron piezas como Let It Be, de The Beatles; Nuvole Bianche, de Ludovico Einaudi, o My Way, de Frank Sinatra. Sobre esta última, Abel Coll, fundador de Pianos Vius, expresó: “Esta canción es él”, en referencia a su manera de vivir.

“Hasta que no conocí a Drago no entendí el poder que tiene la música más allá del idioma, la cultura, la edad o las clases sociales. Si no hubiera sido por el piano, yo nunca me habría detenido ni habría hablado con él”, aseguró Abel Coll.

La invisibilidad de las personas sin hogar

Muchas personas que viven en la calle explican que se sienten invisibles. Drago también convivía con este estigma. A menudo, cuando estaba en la calle, su aspecto despertaba miradas esquivas y, en muchas ocasiones, nadie se fijaba en él. Pero, delante del piano, todo el mundo se detenía a escucharlo y, con su música, desmontaba prejuicios.

Más allá del estigma, tener que vivir en la calle implica estar expuestas a muchos riesgos: la inseguridad y la violencia, la dificultad para acceder a servicios básicos, la falta de descanso o las condiciones meteorológicas son algunas de las causas que deterioran la salud y acortan años de vida.

Las personas sin hogar ven vulnerados muchos de sus derechos básicos, como el derecho a la salud, a tener un lugar donde sentirse protegidas, pero también el derecho a la vida y al recuerdo.

Desde Arrels tenemos muy presente la importancia de acompañar a las personas que atendemos desde que las conocemos hasta que nos dejan. En lo que llevamos de año, sabemos que, como mínimo, 12 personas han muerto en Barcelona; cinco de ellas vivían en la calle.

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