Rafa

Rafa

"En la calle no puedes dormir, estás con un ojo abierto y el otro cerrado, porque nunca sabes qué te puede pasar".

Rafa

10 anys vivint al carrer.

“En la calle viví mucho tiempo, casi ocho años. Vivir en la calle era muy duro. No puedes dormir. Estás con un ojo abierto y otro cerrado porque nunca sabes lo qué te puede pasar. Por eso era mejor dormir en grupo que solo. Poníamos los cartones y, al día siguiente por la mañana, lo recogíamos todo. Pero no descansábamos.

La verdad es que yo tuve suerte. Me encontré con gente muy buena que me ayudó mientras estaba en la calle. Eso me hizó sentir muy afortunado. No todo el mundo puede decir lo mismo. Había unos vecinos que, por la noche, me bajaban sopa o bocadillos para comer. Charlaban conmigo, hablábamos para pasar el rato, me hacían compañía y yo me sentía muy bien.

Entonces yo dormía en la ronda Sant Pere y dos personas vinieron a saludarme. Estarán a mi lado y me dijeron que si quería podía ir al centro abierto de Arrels, a ducharme y descansar.

Cuando me trajeron a este piso, me dijeron que iba a estar en la gloria. Y sí, más tranquilidad imposible. El primer día no dormí en toda la noche. Estaba incómodo, desorientado, pendiente de cualquier ruido. Me sentía inseguro.

Ahora estoy bien y me siento tranquilo. Me gusta pasear por las mañanas, salgo temprano de casa y me voy a dar una vuelta por el pueblo o a hablar con algún amigo. Tengo cerca la montaña y la playa. Vivo mejor que un millonario. Para mí es muy diferente estar viviendo en la calle que estar en tu casa y salir a la calle con la cabeza alta, sabiendo que tienes una vida digna en comparación con antes.

Siempre he sido positivo y he mirado lo bueno, no lo malo. Lo malo lo dejo correr. Si hoy estoy bien, mañana espero estar mejor. Es mi manera de pensar y mi manera de ser”.